La Facultad Nacional de Medicina y el país del Sagrado Corazón

Abel Fernando Martínez Martín | 26/10/2021 - 05:29 | Compartir:

A finales del siglo XIX y primeros años del XX, en Colombia los candidatos presidenciales conservadores, partido hegemónico, eran elegidos en el Congreso, pero la decisión final dependía del nihil obstat del arzobispo de Bogotá desde 1891, que recibió el título de arzobispo Primado de Colombia en 1902, antes del final de la guerra de los Mil Días, cuando Colombia se consagró al Sagrado Corazón

La Facultad Nacional de Medicina y el país del Sagrado Corazón
Estampilla colombiana de correo aéreo de 1967, por valor de 1.70 pesos, en homenaje a José Joaquín Casas en uniforme militar, quien fuera un político conservador, escritor, educador, diplomático e historiador chiquinquireño, quien como ministro de Instrucción Pública del presidente Marroquín convocó a los profesores de la Facultad Nacional de Medicina en Bogotá a hacer profesión pública de fe católica para poder continuar en su puesto en junio 1902. Varios profesores de la Facultad de Medicina se negaron, otros renunciaron, hasta que Casas fuera reemplazado en 1903 en el Ministerio de Instrucción Pública de Colombia y los catedráticos liberales pudieran regresar a su labor docente sin profesar su fe.

El 23 de junio de 1902, José Joaquín Casas, literato y político conservador boyacense, ministro de Instrucción Pública de Marroquín, convocó a los profesores de la Facultad Nacional de Medicina al salón principal del Ministerio, donde les informó que, según el Concilio Plenario Latinoamericano, reunido en Roma, todos los profesores de los países católicos estaban en la obligación de hacer profesión pública de fe católica para poder continuar en su puesto y que, próximamente, se fijaría el día para esta ceremonia. Profesores de la Facultad como José Ma. Lombana Barreneche, Luis Zea Uribe, Juan David Herrera y Eduardo Herrera, resolvieron no someterse a la exigencia ministerial y renunciaron a sus cargos, renuncia que les fue aceptada inmediatamente. 

El 28 de junio Nicolás Osorio, rector de la Facultad de Medicina, leyó a los profesores que no habían renunciado la nota del ministro Casas que establecía que "la anunciada profesión de fe se verificará el domingo 29 de junio de 1902, a las 8 de la mañana, en la capilla de El Sagrario". Casas ordenó al rector: "citar escrupulosamente a los profesores haciéndoles saber que la no asistencia, salvo excusa legítimamente comprobada, será considerada como renuncia de la cátedra". 

El ministro se apoyó en el artículo 41 de la Constitución de 1886: "la educación pública será organizada y dirigida en concordancia con la religión católica", y en el artículo 13 del Concordato decía: "el gobierno impedirá que en las asignaturas literarias, científicas y en general en todos los ramos de la instrucción pública se propaguen ideas contrarias al dogma católico y al respeto y veneración debidos a la iglesia". 

Los conservadores que acudieron a El Sagrario a reunirse con el ministro fueron el rector de la Facultad de Medicina Nicolás Osorio, su secretario González Pardo y solo tres médicos profesores, Liborio Zerda, Wenceslao Sandino Groot y Agustín Uribe. Profesores tanto liberales como conservadores, como Luis Ma. Herrera Restrepo, Luis Ma. Rivas Merizalde, Pompilio Martínez, Francisco José Tapia, Julio M. Escobar, Luis Felipe Calderón, Abraham Aparicio, Leoncio Barreto, Gabriel Durán Borda y Luis Cuervo Márquez, que ni acudieron a la capilla ni renunciaron, fueron expulsados de la Facultad. 

La Facultad Nacional de Medicina de Colombia reabrió en julio de 1902 con nuevo cuerpo docente. Antonio José Uribe se posesionó como ministro de Instrucción Pública en julio de 1903 en reemplazo de Casas y la exigencia de profesión de fe católica pasó al olvido y los médicos profesores liberales pudieron retornar a sus actividades docentes.

Colombia se convirtió en centro de la filosofía tomista gracias a monseñor Rafael María Carrasquilla (1857-1930), quien intervenía en asuntos filosóficos, educativos, científicos, políticos y literarios. Fue rector vitalicio de la Universidad del Rosario (1891-1930), ministro de Instrucción Pública (1896-7) y presidente vitalicio de la Academia Colombiana de la Lengua. León XIII le concedió el título de Doctor en Teología en 1904; fue muy importante su participación en la Constitución de 1886 y en el Concordato de 1887. Pretendía una "ciencia cristiana" que llevase al país a convertirse en una nación civilizada, una potencia espiritual que avanzara en la ciencia sin perder la dignidad moral. Sobre la enseñanza de la medicina y la fe, afirmaba en 1909: "el joven que no sabe Antropología cristiana y ve y palpa en el anfiteatro anatómico las maravillosas operaciones cerebrales ¿no corre peligro próximo de persuadirse de que el pensamiento es secreción encefálica?".

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, Magister y Doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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