Van Helmont, el experimento del sauce y la Inquisición

Abel Fernando Martínez Martín | 28/02/2025 - 17:52 | Compartir:

El médico iatroquímico Jean Baptiste van Helmont (1577-1644) consideraba al aire y al agua como los elementos básicos constituyentes de la materia del Universo, donde primaba el agua. Para realizar el célebre experimento del sauce llorón, el alquimista, iatroquímico y experimentador Jean-Baptiste van Helmont, cultivó este árbol, que crece rápido y se desarrolla en ambientes húmedos, con una cantidad medida de tierra en la maceta de barro, adicionándole únicamente agua pura, destilada o de lluvia, durante un período de cinco años. Como se ve, la experimentación no se da, al igual tampoco se da la generación, espontáneamente.

Van Helmont, el experimento del sauce y la Inquisición
Grabado realizado en 1666, en el libro del médico iatroquímico y alquimista belga del siglo XVII, Jean-Baptiste van Helmont (1577-1644), graduado en la Universidad de Lovaina, quien fue discípulo de Paracelso, opositor de la teoría de los cuatro humores de los filósofos y médicos griegos y defensor de la teoría de la generación espontánea de los seres vivos. Fue perseguido, procesado y confinado en su domicilio y, luego, rehabilitado post morten por el arzobispo de Malinas. 
Jean-Baptiste Van Helmont realizó el famoso experimento del sauce llorón, uno de los primeros experimentos controlados fácilmente replicable y uno de los primeros estudios cuantitativos sobre la nutrición y el crecimiento de las plantas.

Esto escribe el iatroquímico van Helmont en su libro, sobre el célebre experimento que durante cinco años realizó con el sauce llorón: 

"Tomé una maceta de barro en la que puse 200 libras de tierra que previamente había sido secada en un horno. La humedecí con agua y planté en ella un tronco o esqueje de sauce que pesaba 5 libras. Al cabo de cinco años, el árbol que se desarrolló a partir de ahí pesaba 169 libras y unas 3 onzas. Cuando era preciso, regaba con agua de lluvia o destilada la maceta de barro que era grande y estaba metida en el suelo. Y para que no se mezclase con la tierra el polvo del aire, tapé la boca del tiesto con una placa de hierro estañado fácil de atravesar por muchos agujeros. No tomé nota del peso de las hojas que cayeron en los cuatro otoños. Finalmente, saqué de nuevo la tierra de la maceta y hallé las mismas 200 libras menos unas dos onzas. Por consiguiente, las 164 libras de madera, corteza y raíces provenían solo del agua".

Tras cinco años de espera y observación, en uno de los primeros experimentos controlados fácilmente replicable, considerado como uno de los primeros estudios cuantitativos sobre nutrición y crecimiento de las plantas y un hito en la historia de la biología, van Helmont no solo se preocupa por medir todas las variables, sino que las aísla en su largo experimento. 

Jean-Baltiste Van Helmont observa que el árbol sujeto de experimentación había aumentado su masa 75 kg, mientras que la tierra disminuyó su masa en tan solo 500 gr. Supuso erróneamente el médico belga, que el árbol había ganado masa gracias al agua que había tomado, sobre todo de las lluvias durante los cinco años que duró el experimento controlado. Van Helmont pensó que, solamente incorporaba agua pura y, suponiendo que ninguna partícula pudo entrar en la planta, no lo relacionó con el gas carbónico que había descubierto, y concluyó que sólo el agua, la materia primordial del Universo para van Helmont, pudo haber generado el crecimiento que había tenido, en los cinco años, el sauce llorón. No se había descubierto todavía la fotosíntesis. 

En su trabajo Sobre la cura magnética de las heridas de 1621, van Helmont considera el magnetismo como una especie de magia natural, causada por fuerzas espirituales invisibles, a causa de las cuales la sangre de la herida arrastra las materias nocivas y las expulsa fuera del cuerpo. Con estas afirmaciones van Helmont causó una gran polémica.

La Facultad de Medicina de Lovaina, su alma mater, prohibió el "monstruoso panfleto" en 1623 y la Santa Inquisición española de Flandes hizo lo mismo en 1625; este proceso ensombreció el resto de la vida de van Helmont, volviéndolo reacio a publicar sus trabajos.

Van Helmont se declaró inocente ante la curia de Malinas en 1630 y se retractó ante la Facultad de Filosofía de la Universidad de Lovaina de sus "escandalosas afirmaciones", pero no sirvió de nada, la Inquisición continuó con su proceso, en medio de la guerra religiosa entre católicos y protestantes, donde España fue protagonista de la Contrarreforma y la Inquisición una de sus más efectivas maquinarias. 

Posteriormente, en los años 1633 y 1634, van Helmont fue acusado por la Inquisición, en el Siglo de la Ciencia, de ser seguidor de Paracelso a quien consideraban "el mismísimo demonio", para corromper la Naturaleza creada por Dios con la ayuda de las fuerzas magnéticas aliadas con las fuerzas diabólicas. En 1634 fue colocado bajo la custodia de la Iglesia y tras ser nuevamente interrogado por el Tribunal de la Inquisición fue condenado a arresto domiciliario hasta 1636. 

El tribunal de la inquisición le amargó el resto de la vida a van Helmont hasta 1642, cuando le hicieron formalmente las acusaciones de herejía, arrogancia y asociación con grupos protestantes. Dos años después, muere el médico belga, cerca de Bruselas, a causa de una pleuritis. Van Helmont nunca condenado, fue rehabilitado por el arzobispo de Malinas, dos años después de su muerte. 

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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