Jean Baptiste van Helmont (1577-1644) fue un médico iatroquímico, discípulo de Paracelso, de origen flamenco, nacido en Bruselas, que en ese momento era parte de los Países Bajos españoles, quien tuvo gran influencia en el desarrollo de la ciencia moderna, pues se le atribuyen tanto el desarrollo de la experimentación como la invención de la palabra "gas". Empezó a estudiar, van Helmont, tempranamente en Bruselas, filosofía, ciencias naturales y medicina y, en 1596, viajo en plan de estudios por Italia, Suiza, Inglaterra y Francia, interesado por la filosofía, la alquimia y la teología, inspirado en los trabajos de sus contemporáneos Harvey y Galileo.
Graduado como doctor en Medicina en la Universidad de Lovaina,
van Helmont fue perseguido, encarcelado y luego rehabilitado por la Santa Inquisición.
No se conoce la causa de su muerte, sucedida en 1644, a los 67 años.
Uno de sus hijos fue quien unificó la obra del iatroquímico y la publicó en el libro Orígenes de la medicina, que se publicó en 1648, cuatro años después de la muerte del médico Jean-Baptiste van Helmont.
Recibió el título de médico en 1599 y el de doctor en 1609 en la Universidad de Lovaina. Van Helmont fue vigilado, perseguido, encarcelado y luego rehabilitado post morten, por la Inquisición. No se conoce la causa de su muerte, en 1644. Uno de sus hijos unificó la obra de su padre y publico el libro Orígenes de la medicina (Ortusmedicinae), en 1648, cuatro años después de su muerte.
En el trabajo de Van Helmont se aprecia una moderna metodología experimental que, aunque no esté tan matematizada como la de hoy, contrasta radicalmente con la obsesión de la dominante filosofía escolástica por limitarse a realizar estériles distinciones conceptuales en forma de silogismos.
El discípulo de Paracelso, el iatroquímico Van Helmont realiza en el siglo XVII, el siglo de la ciencia y del Barroco, una refutación experimental de la doctrina de los cuatro elementos de Empédocles, Hipócrates, Aristóteles y Galeno. Van Helmont le suma a la experimentación una prueba bíblica afirmando que el Génesis no menciona la creación de los cuatro elementos de la filosofía y la medicina griegas, con la que rompe la iatroquímica de Paracelso y van Helmont, que hablan de azufre, sal y mercurio y no creen en los humores.
Una de las teorías más conocidas y difundidas de van Helmont fue la de la generación espontánea. Sostenía el iatroquímico belga que los organismos vivos, ya fueran estos animales o vegetales, pueden surgir de forma espontánea a partir de la materia orgánica inerte, como habían ya planteado antes Aristóteles y Galeno, teoría que sería luego aceptada por científicos de los siglos XVI y XVIII como Bacon, Descartes y Newton.
Escribe el médico belga: "criaturas como los piojos, las garrapatas, las pulgas y los gusanos son nuestros miserables huéspedes y vecinos, pero nacen de nuestras entrañas y excrementos". Para comprobar su hipótesis, van Helmont recurrió a la moderna experimentación, lo que hoy conocemos como el experimento del ratón y la camisa sucia de J. B. Van Helmont:
"Si colocamos ropa interior llena de sudor con trigo en un recipiente de boca ancha, al cabo de veintiún días el olor cambia, y el fermento, surgiendo de la ropa interior y penetrando a través de las cáscaras de trigo, cambia el trigo en ratones. Pero lo que es más notable aún es que se forman ratones de ambos sexos y que éstos se pueden cruzar con ratones que hayan nacido de manera normal... pero lo que es verdaderamente increíble es que los ratones que han surgido del trigo y la ropa íntima sudada no son pequeñitos, ni deformes ni defectuosos, sino que son adultos perfectos".
La teoría de la generación espontánea de van Helmont será cuestionada, primero, por Francesco Redi (1626-1697) en el siglo XVII, quien demostró experimentalmente que las larvas de las moscas no surgían espontáneamente de la carne descompuesta, sino que provenían de los huevos que las moscas depositaban previamente en ella y, segundo y definitivamente, por la mentalidad etiopatológica de Louis Pasteur (1822-1895) y el desarrollo de la microbiología a finales del siglo XIX, que demostraron que la vida procede de la vida.
El químico francés Louis Pasteur demostró, también experimentalmente, en el siglo XIX, que todos los procesos vitales que ocurren en la fermentación y en la putrefacción orgánica se deben a la acción de microrganismos vivos. En conclusión: todo ser vivo procede de otro ser vivo que lo precede, en latín: Omne vivum ex vivo.
Abel Fernando Martínez Martín
Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).