La crítica de Roberto Restrepo, estudiante de medicina en Bogotá, 1920. 

Abel Fernando Martínez Martín | 18/10/2026 - 16:37 | Compartir:

El estudiante de Medicina de la Facultad de Bogotá Roberto Restrepo aprovecha el Debate sobre la Degeneración de la Raza planteado por Jiménez López, en 1920, para publicar su folleto donde hace una crítica a la educación médica en Bogotá, que transcurría entre el Convento de Santa Inés y el cercano Hospital de San Juan de Dios, donde se formaban 500 médicos, sin laboratorios adecuados, con mucho papel y poca práctica y textos editados 20 años atrás. Propone el estudiante de medicina, aumentar los requisitos de ingreso, acabar con los favoritismos, mayor compromiso de los profesores, laboratorios y mejor organización de la Facultad.

La crítica de Roberto Restrepo, estudiante de medicina en Bogotá, 1920. 
Roberto Luis Restrepo Ramírez (1897- 1956) fue un médico oncólogo, filólogo, escritor, periodista y cineasta colombiano, nacido en Filandia, Caldas, hoy Quindío (1897-1956). Se graduó de bachiller en Bogotá (1917). Fue, Restrepo, dirigente estudiantil y representante universitario. Doctor en Medicina y Cirugía de la Universidad Nacional (1922), especializado en la Universidad de París en radioterapia, estudió con Marie Curie. Se graduó como Médico Colonial en París. Regresó a trabajar en Manizales y, desde 1945, trabajó en Bogotá en el Instituto del Radium. Filólogo, miembro de la Real Academia Española, de la Colombiana de la Lengua y de la Academia Nacional de Medicina, de la que fue secretario de 1954 a 1956.

El futuro médico y escritor Roberto Restrepo, dirigente estudiantil, vicepresidente de la primera Asamblea Nacional de Estudiantes de Medicina, en 1920, fue el tercero en rebatir la teoría de Jiménez López sobre la degeneración de la raza colombiana. El estudiante publica: ¿Degenera la raza? Contribución al estudio de este importante problema en lo referente a nuestra Facultad de Medicina. Restrepo, alumno de tercer año, pregunta: “¿Se debe a degeneración el poco entusiasmo que hay en nuestra juventud para los estudios universitarios y el reducido provecho que de ellos se saca?”, como afirma el profesor Jiménez López, quien plantea la existencia de una degeneración colectiva en el país, física, intelectual y moral, con razones que “no puedan aceptarse como absolutas”. 

Oncólogo, filólogo, escritor, periodista y cineasta, Roberto Luis Restrepo Ramírez nació en Filandia, Quindío (1897-1956). Se graduó de bachiller en Bogotá (1917). Dirigente estudiantil y representante universitario. Doctor en Medicina y Cirugía de la Universidad Nacional, con la tesis Estudio de un nuevo aparato quirúrgico (1922), especializado en la Universidad de París en radiumterapia y roengenterapia, estudió con Madame Curie. Se graduó como Médico Colonial en París. Desde 1945, trabajó en Bogotá en el Instituto del Radium. Filólogo, miembro de la Real Academia Española, de la Colombiana de la Lengua y de la Academia Nacional de Medicina, desde 1931. 

Restrepo, estudiante de medicina, en 1920, enumera y analiza seis causas de poco entusiasmo en los estudiantes de la Facultad de Bogotá. La primera, la falta de preparación en el bachillerato, donde el mejor estudiante es el que mejor recita las lecciones, el que tiene mejor memoria: “aquello equivale a hacer perder todo entusiasmo por el estudio”. Se les pide a los colegios “que sean católicos, apostólicos, romanos; que sus directores sean hombres adictos al partido dominante; que el credo político de éstos sea el conjunto de ideas que puedan inculcar […] y eso basta”. 

La segunda causa es, para el líder estudiantil de medicina, el número de universitarios, que asciende a 500 en la Facultad, donde había antes solo 100 o 150. Roberto Afirma: “Un título de doctor: he allí la meta de la juventud actual, que sea o no merecido, poco importa […] Doloroso es decir que, de nuestra Escuela de Medicina por cada cien doctores, salen diez médicos”. Propone aumentar los requisitos académicos de ingreso. La tercera causa, la “Perversión de la justicia […] ver calificados con el grado de sobresaliente a estudiantes que solo la noche anterior tomaban el libro”, burlándose de aquellos que además de capacidad tienen constancia. Ataca la “petulancia denigrante” de profesores que consideran que ningún estudiante es digno de su aprobación. 

La cuarta causa, la falta de estímulos a los estudiantes y las irregularidades en los concursos. Un sentimiento existe en los estudiantes: “no presentarse nunca a concurso. […] antes de verificarse éstos ya se ha designado a quien ha de adjudicarse?”, salen favorecidos estudiantes que ni siquiera se presentaron al concurso u otros sin cursar la materia. Pregunta: “¿No se ha visto, en histérico delirio, pedir la inmigración de médicos extranjeros? Muchos colombianos, ante una enfermedad, viajan a Ancón, en la Zona del Canal, de donde “regresan felices porque los operó un médico extranjero”.

La quinta causa es el egoísmo de profesores y estudiantes; afirma que solo una tercera parte de sus profesores “están animados por el deseo de que sus discípulos aprendan”, critica que a los laboratorios solo pueden entrar los estudiantes amigos de los profesores. La sexta, y última causa, la falta de una mejor organización. Asignaturas como Fisiología, que debían ser prácticas y experimentales, son teóricas. Critica que se tenga que trabajar con textos de 20 años. Se queja de la extensión de algunos textos: “¡Más práctica, menos papel!”. Hay clases a las que los estudiantes van “solo porque no se les anote la falta” y lo que hacen en clase es “jugar, bostezar y dormir”. No existe un laboratorio de bacteriología completo, lo que pasa en todos los laboratorios. 

Concluye el líder estudiantil, en contra del profesor y senador, Jiménez López: “el joven que venciendo todos estos obstáculos llegue a hacer siquiera una carrera medianamente buena, lejos de ser un degenerado, es un hombre de triple energía". Las fuerzas de la juventud, para el futuro médico, no están perdidas, solo latentes. El poco entusiasmo para los estudios universitarios no se debe a que seamos un pueblo de degenerados.

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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