Stephen Hales, teología, fisiología experimental y tensión arterial

Abel Fernando Martínez Martín | 22/03/2026 - 14:14 | Compartir:

El descubrimiento experimental de la presión sanguínea, que se practica hoy millones de veces en un solo día, en todo el mundo, sin acordarse nadie de su origen, se le atribuye al investigador en fisiología, sacerdote, teólogo, poeta y orador inglés Stephen Hales (1677-1761), nacido en Bekesbourne, en el condado de Kent, en Inglaterra, a finales del siglo XVII, el siglo de William Harvey y Santorio Santorio, el siglo de la ciencia y de la experimentación. 

Stephen Hales, teología, fisiología experimental y tensión arterial
Retrato del reverendo inglés y fisiólogo experimental Stephen Hales (1677-1761) y dibujo coloreado que fue publicado en la revista Medical Time de 1944, que ilustra el experimento del reverendo Stephen Hales, que aparece sentado, abajo a la izquierda, con la yegua amarrada y acostada y el tubo de vidrio vertical, que revisa su ayudante.

Stephen Hales ingresó a la Universidad de Cambridge en 1696 y, hasta 1709, cursó estudios de teología. Interesado en la historia natural, investigó sobre fisiología vegetal y animal, interesándose en temas como la contracción muscular y es atraído, también, por el tema de la presión arterial. Hales también inventó fórceps y un ventilador, para mejorar la aireación, cuya utilización aumentaba la supervivencia de los trabajadores de barcos, hospitales y prisiones. En 1717, Stephen Hales fue elegido catedrático de la Royal Society. 

El reverendo Hales experimentaba y disecaba especímenes de fauna local, como ovejas, yeguas y perros. Su primer experimento utilizando animales lo realizó Hales con perros, en Cambridge en 1706, mientras estudiaba teología. El reverendo Stephen Hales solo publica los resultados de sus experimentos fisiológicos 27 años más tarde, en 1733, el mismo año en que Hales recibió el título de Doctor en Teología de la Universidad de Oxford, a los 56 años cumplidos, cuando publicó su conocida obra Ensayos Estadísticos: Haemostaticks

El primer volumen de la serie es de 1727, que tituló Vegetable Staticks, donde Hales registró numerosos experimentos realizados en el campo de la fisiología vegetal, en los que estudió el papel del aire y del agua en el mantenimiento de la vida vegetal y, luego, en la vida animal. El segundo volumen, de 1733, al que nos referimos, sobre Statical Essays: Haemastaticks, contiene varios experimentos realizados por el reverendo y fisiólogo experimental inglés Stephen Hales, acerca de lo que él denominaba la “fuerza de la sangre”, realizados en varios animales, sobre la velocidad cardíaca y la capacidad de los diferentes vasos sanguíneos de los animales de experimentación.

En el texto, el reverendo Stephen Hales explica los detalles del experimento, que hoy consideramos cruel, que lleva a cabo con una yegua viva, a la que mantuvo atada y tendida sobre su lomo, en la que, con un tubo elevador de vidrio de 2,74 metros, en posición vertical, conectado a un tubo de latón y a la carótida de la yegua, mide, así, por primera vez experimentalmente la presión sanguínea pulsante en la carótida del animal a través de una incisión. 

Stephen Hales, durante el experimento, vio como la sangre de la yegua alcanzaba dentro del tubo de vidrio una altura de casi 2,5 metros. Durante el experimento, de vez en cuando, el reverendo fisiólogo Hales deja salir un poco de sangre y determina nuevamente la presión sanguínea, que demuestra, continúa bajando hasta que el animal, desangrado, se muere.
En el discurso de aceptación del Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1956, el médico alemán Werner Forssmann, quien en 1929 realizó la primera cateterización de un corazón humano, por la que recibió el Nobel en Estocolmo, reconoció el trabajo precursor del reverendo y fisiólogo inglés Stephen Hales, realizado más de dos siglos atrás: 

“El crédito por llevar a cabo la primera cateterización del corazón de un animal viviente, con un propósito experimental se debe a un inglés, el Reverendo Stephen Hales. Este hombre de leyes interesado por la ciencia llevó a cabo en Tordington (sic) en 1710. 53 años después de la muerte de William Harvey (1578-1657), la primera definición precisa de la capacidad de un corazón. Sangró a una oveja hasta su muerte y llenó un barril de pólvora desde los todavía latientes vasos del cuello. Tras esto rellenó con cera las cámaras huecas y midió el volumen resultante del latido y la capacidad por minuto, que calculó con esta. Además, Stephen Hales fue el primero, en 1727 en determinar la presión sanguínea arterial cuando midió el crecimiento de una columna de sangre en un tubo de cristal metido en una arteria”.

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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