Trótula de Salerno, sapientísima mujer médica

Abel Fernando Martínez Martín | 13/12/2021 - 07:56 | Compartir:

En la europea Edad Media, la Escuela de Salerno, ubicada en la homónima ciudad del sur de Italia fundada por los romanos, que está situada en un lugar famoso por sus aguas curativas y que sirvió de puerto de entrada a los barcos que traían los peregrinos que regresaban de su viaje a Palestina, tuvo entre su alumnado y su profesorado tanto a hombres como a mujeres, destacándose entre todos y todas Trótula de Salerno, quien recientemente ha sido objeto del debate historiográfico más famoso y apasionado sobre la autoría médica femenina y la invisibilización de las mujeres en la Historia de la Medicina.

Trótula de Salerno, sapientísima mujer médica
A la izquierda, unos de los libros que se le atribuyen a la médica medieval Trótula de Salerno: De Aegritudium curatione o de Ornatu mulierum (Trótula Minor), que recomienda a las mujeres cuidar de la higiene, hacer ejercicio físico regular, darse masajes con aceites y tener una dieta saludable, a lo que añade recetas cosméticas. Con la aparición de la imprenta, la obra de Trótula se editó por primera vez en la ciudad de Estrasburgo en 1554, siendo la mujer de mayor prestigio en Obstetricia y Ginecología de la Edad Media europea.
A la derecha, un dibujo hecho a plumilla y aguada de un libro incunable del siglo XIV, con la figura de una sanadora que está de pie, tal vez Trótula de Salerno, vestida de rojo y verde con tocado blanco, que sostiene un matraz de orina al que apunta con su mano derecha, después de mirar su aspecto a la luz; es decir, practica la uroscopia, que popularizó la medicina árabe.

Conocemos el nombre de cuatro mujeres graduadas en la Escuela de Salerno: Abella, Rebeca, Constanza y Mercuria, además de Trótula, la más famosa de todas, quien entra a la Historia de la Medicina ocho siglos después de la griega Agnodice, sin tener necesidad de disfrazarse, como le tocó a la ateniense. Calificada como Sapiens matrona y como mulier sapientíssima, Trota de Ruggiero, también conocida como Trocta o como Trótula de Salerno, fue una mujer médica que se dedicó, en el siglo XII, en la ciudad de Salerno, a ejercer y enseñar medicina, en la famosa escuela medieval, la primera escuela laica de medicina, donde se combinaron la medicina grecorromana con la medicina árabe y con la medicina judía, iniciándose una formación seria y sistemática del médico, una formación civil, alejada de los monasterios, que antecede a la creación medioeval de las universidades.

Su libro, El sufrimiento de la mujer antes, durante y después del parto, conocido como Trótula Mayor, y su tratado sobre el Ornato de las Mujeres, llamado Trótula Minor, fueron obras médicas que se difundieron por toda Europa, libros que versaban sobre ginecología y obstetricia, dermatología y cosmética, que fueron los más conocidas en su campo y en su época, reinando por cuatro siglos, siendo obras de texto en Italia hasta el siglo XVI, obras en realdad editadas que procedían de tres libros anónimos diferentes, escritos por varios autores, uno si de Trótula, sin duda, el llamado De curis mulierum, obra de la más famosa de las mujeres salernitanas y de las médicas de la ciudad hipocrática, como llamaban a Salerno, en el siglo XII.

Trótula de Salerno escribió sobre distocias, sobre la importancia de practicar la cirugía con extrema limpieza, sobre el control de la natalidad y sobre la infertilidad, problema tanto masculino como femenino, para la médica Trótula de Salerno. En sus tratamientos, Trótula recomienda una dieta equilibrada, ejercicio, baños, lociones, higiene corporal y un estilo de vida libre de tensiones. Da recomendaciones, la profesora y sanadora salernitana, para evitar los desgarros en el parto y aconseja coserlos. Trótula de Salerno también es famosa por proponer remedios para que las recién casadas fingieran mantener la virginidad perdida.

Es importante anotar, que a pesar de los adelantos de Trótula al promover un estilo de vida saludable, algunas de sus indicaciones para la esterilidad o para determinar el sexo del feto durante el embarazo se basan en medievales creencias supersticiosas. Igual sucede con su contemporánea colega Santa Hildegarda de Bingen, Abadesa benedictina del Monasterio alemán de Bingen del Rin, quien, por la época, en el siglo XII, en Alemania, sostenía que Dios habitaba sólo en los cuerpos sanos.

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, Magister y Doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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