Harvey Wiley, el médico creador del control de los alimentos y la FDA

Abel Fernando Martínez Martín | 24/05/2026 - 16:19 | Compartir:

La Agencia Federal de Medicamentos y Alimentos, conocida por sus siglas FDA, es el organismo gubernamental que regula el consumo de alimentos y medicamentos en Estados Unidos. Fue establecida en 1906 por la ley Wiley Act (Federal Food, Drug and Cosmetic Act), una de las primeras y más completas leyes de seguridad alimentaria del mundo, para controlar la producción, comercialización y el transporte de alimentos, medicamentos y licores adulterados, mal clasificados, venenosos o dañinos y regular su tráfico. Agencia dependiente del Servicio de Salud Humana (Health and Human Services: HHS) de los Estados Unidos que equivale a nuestro Ministerio de Salud. 

Harvey Wiley, el médico creador del control de los alimentos y la FDA
En una fotografía de archivo de la FDA se aprecian los jóvenes miembros del Escuadrón del Veneno del médico Harvey Wiley en la mesa. Antes de cada comida debían pesarse, tomar temperatura y frecuencia del pulso. Les hacían exámenes físicos semanales y de heces y orina. El objetivo de la investigación, determinar si los químicos añadidos a los alimentos eran retenidos, expulsados o modificados en sus organismos y precisar los síntomas que podrían atribuírseles, para controlar su uso en los alimentos y prevenir las intoxicaciones.

La ley que creó la FDA se debe al médico y químico norteamericano, quien trabajaba para el Departamento de Agricultura, Harvey Washington Wiley (1844-1930), “protector de la salud de los estadounidenses”, con doctorado en medicina en Indiana Medical College (1871) y licenciatura en ciencias en la Universidad de Harvard (1873). Wiley fue nombrado químico jefe del Departamento de Agricultura (1883), donde organizó, en 1902, equipos de 12 voluntarios, jóvenes y sanos, para probar en su organismo los efectos de sustancias potencialmente perjudiciales en alimentos y bebidas. 

Wiley bautizó el proyecto financiado por el Gobierno, "ensayos para una mesa higiénica". El proyecto se desarrolló en el sótano de la Oficina de Química del Departamento de Agricultura. Un reportero del Washington Post los denominó Escuadrón del Veneno, nombre con el que ingresaron a la historia de la alimentación, la toxicología y la experimentación con humanos y sus implicaciones éticas. 

Los 12 voluntarios empezaron a ingerir sustancias potencialmente peligrosas en grupos, que siempre se sentaban en un comedor con dos mesas de seis personas con manteles blancos. Jóvenes sanos, con vestido, corbata y cuello almidonado, cumpliendo las normas de la etiqueta, antes de ingerir estoicamente el veneno, en las tres comidas del día, generalmente en el vino, para disimular el sabor amargo de las sustancias. 

Los voluntarios comían tres veces al día, durante los siete días de la semana durante un mes. Las viandas eran elaboradas por un chef profesional, todo era pagado por el Gobierno de los Estados Unidos, comprometiéndose los miembros del Escuadrón a no ingerir ningún otro alimento por fuera durante el experimento. Sobraban los voluntarios, todos lo hacían por servir a la patria. 

Para cada sustancia estudiada, Wiley reclutaba otra docena de voluntarios. En los cinco años de funcionamiento del Escuadrón del Veneno nunca faltaron voluntarios que no recibían paga, sólo tres comidas al día muy ricas en tóxicos. Todos firmaron exenciones absolviendo al Gobierno de la responsabilidad por posibles efectos secundarios por los aditivos ingeridos en el programa de investigación, incluyendo la muerte, siendo de los primeros consentimientos informados de la historia.

La comida suministrada durante los experimentos consistía en platos comunes en la dieta norteamericana: pollo asado, guisos de ternera, espárragos, bollos calientes y pasteles de frutas frescas, todo con vino, café y crema. Uno de los platos del menú incluía el aditivo elegido por Wiley para estudiar en el experimento, de una lista aditivos sospechosos de toxicidad, comúnmente utilizados en la industria alimenticia. La gente descubrió rápidamente el aditivo en la mantequilla o la crema y no la consumían, razón por la que Harvey Wiley cambió y agregó el aditivo en cápsulas que les daba.

Las sustancias químicas buscadas fueron la aspirina, el sulfato de cobre, el nitrato de potasio y el benzoato; el bórax, que se usaba como aditivo en carne, té y mantequilla; añadían formol a la carne y la leche; el refresco era más atractivo con mucho azúcar y estimulantes como cocaína o cafeína. Añadían agua a la leche con tiza o yeso para no alterar el color y, con plomo, daban color a quesos y dulces, a los que añadían arsénico. Harvey Wiley puso fin al proyecto al quinto año, cuando algunos miembros del Escuadrón se pusieron muy enfermos, presentando náuseas, vómitos y dolores de estómago. Uno de ellos falleció durante el experimento.

Harvey Wiley se retira en 1912 y muere en 1930, en la ciudad de Washington, con 86 años cumplidos. Fue enterrado en el Cementerio Nacional de Arlington. En la lápida de su tumba se lee: "Padre de la Ley de Alimentos Puros". 

Su persistente lucha contra la compañía que producía la popular Coca-Cola, con problemas primero, por la cocaína añadida, y por Wiley, por la cafeína a altas dosis que contenía la bebida no alcohólica, que se le daba a los niños y adolescentes estadounidenses, después, será el tema de la próxima Cátedra de El Diario de Salud.

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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