Hamilton Naki nació en 1926 en Ngcingane, un pequeño pueblo zulú de la provincia del Cabo Oriental, en Sudáfrica, donde concluyó su escuela primaria. Luego, se trasladó a Ciudad del Cabo en 1944, con 18 años, donde fue contratado como jardinero en la Universidad de Ciudad del Cabo, cinco años antes que se impusiera el apartheid, nombre de la política oficial gubernamental de segregación racial, que se practicó en Sudáfrica por más de cuatro décadas, hasta 1993, cuando el Parlamento aprobó una Constitución en la que se ponía fin a la política de segregación racial, suspendiendo la estricta separación entre la minoría blanca, el 21% de la población, hija de los colonizadores europeos, que era la única que votaba, iba a la universidad y era la clase gobernante y la población negra, que era mayoritaria y estaba desposeída.
Tras una década desempeñándose como jardinero, Hamilton Naki pasó a ser, de hecho, auxiliar de laboratorio de experimentación animal, sin haber sido formado en el campo. En 1954, el cirujano alemán Robert Hans Goetz, de la facultad de medicina de la Universidad de Ciudad del Cabo, le pidió a Hamilton Naki que lo ayudara con el manejo y mantenimiento de los animales que utilizaba en el laboratorio.
Las responsabilidades de Hamilton Naki fueron acrecentándose con el paso del tiempo, pasando de limpiar las jaulas hasta practicar anestesias y cirugías a los animales de experimentación y supervisar los cuidados postquirúrgicos, cuando los animales no eran sacrificados en el experimento. La mayor parte del trabajo de Naki fue anestesiar perros para el trabajo experimental, pero también ayudó a operar conejos, pollos y hasta una jirafa con fines de investigación.
La técnica y la capacidad quirúrgica de Hamilton Naki fueron reconocidas por todos los investigadores de la universidad. Naki recibió un permiso especial de la universidad para continuar con la investigación en el laboratorio de experimentación con los animales, incluyendo la realización de trasplantes, aunque su trabajo nunca fue reconocido, ni menos pudo atender a humanos blancos, lo que estaba prohibido, como las relaciones sexuales entre negros y blancos o estudiar medicina, en época del apartheid. Naki operaba animales con destreza, pero oficial y administrativamente seguía siendo, en la nómina de la universidad, un simple jardinero, que trabajaba en el laboratorio del Hospital Universitario Groote Schuur.
Años después de que el alemán Goetz se marchara, Hamilton Naki empezó a trabajar para Christian Barnard en el laboratorio como asistente. En diciembre de 1967, Christian Barnard, realizó el primer trasplante de corazón. Los dos equipos quirúrgicos establecidos lograron extraer el joven corazón de la donante accidentada e implantarlo en el cuerpo de 62 años de Louis Washkansky.
Todos los asistentes, en sus declaraciones, testimoniaron la destreza con la que Hamilton Naki colaboró, antes de que Barnard volviese a hacer latir el corazón de la donante en el receptor en la sala de cirugía. Barnard recibió todos los honores por el primer trasplante cardiaco, Naki, un hombre importante en el equipo que logró, en Ciudad de El Cabo, el primer trasplante de corazón humano de la historia no salió ni en las fotos que se tomaron en un país que se encontraba en época del apartheid.
Las palabras de Christian Barnard sobre Hamilton Naki, poco antes de su muerte, lo definen: "Tenía mayor pericia técnica de la que yo tuve nunca. Es uno de los mayores investigadores de todos los tiempos en el campo de los trasplantes, y habría llegado muy lejos si los condicionantes sociales se lo hubieran permitido".
Cuando en 1994 desapareció el apartheid fueron reveladas las contribuciones de Hamilton Naki al primer trasplante. En el 2002, el presidente sudafricano Thabo Mbeki lo condecoró con la principal orden del país: "Ahora puedo alegrarme de que todo se sepa. Se ha encendido la luz y ya no hay oscuridad", dijo el ninguneado Hamilton Naki, al recibir la orden de Mapungubwe, por su contribución a la ciencia médica.
En 2003, le fue otorgado el título de medicina honoris causa, por parte de la Universidad del Cabo, en reconocimiento a sus años de entrenamiento a jóvenes médicos que se convirtieron en cirujanos famosos. A Hamilton Naki le pagaron el sueldo correspondiente a un técnico de laboratorio mayor, la paga más alta que la universidad podía dar a alguien sin diploma. Hamilton Naki, reivindicado, falleció de un ataque cardíaco, a los 78 años, en 2005.
Abel Fernando Martínez Martín
Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).