Frida Kahlo y su pintura autobiográfica sobre el dolor

Abel Fernando Martínez Martín | 08/02/2026 - 11:50 | Compartir:

“Mi pintura lleva un mensaje de dolor. Ha completado mi vida. He sido mi propia modelo”, escribía Frida Kahlo. En 1927 se hallaba casi totalmente recuperada, volvió a sus actividades, se afilió en 1928 al Partido Comunista Mexicano. Empieza su relación con Diego Rivera, ya famoso artista representante del muralismo mexicano, que tenía 41 años, y se casa con él al año siguiente. Él grande y gordo, ella flaca y pequeña, sus amigos hablaban de “la unión entre un elefante y una paloma”.

Frida Kahlo y su pintura autobiográfica sobre el dolor
Arriba, a la izquierda: Frida Kahlo obligada a estar en cama en 1951, dedicada de lleno a la pintura.
Arriba, a la derecha: Frida y la operación cesárea, obra inacabada de la pintora mexicana sobre sus abortos.
Abajo, a la izquierda: La columna rota, de Frida de 1944, que recuerda la cirugía de columna vertebral que la mantuvo postrada en cama y la obligó a usar un corsé metálico para poder aliviar el dolor.
Abajo, a la derecha: la obra La Cama voladora de Frida Kahlo pintada en 1932, donde resume su vida de soledad y de permanentes dolores tanto psíquicos como físicos, desnuda, sangrando en la cama del hospital Henry Ford en los Estados Unidos.

En 1930, a los tres meses de embarazo, Frida sufre un aborto, que plasma es su cuadro titulado: Frida y la operación cesárea o El hospital, que muestra a Frida en la cama con un bebé sano acostado a su lado. Hay una cabeza flotante en el lado superior de la cama, por encima de la cabeza del bebé, Diego, el padre. Se puede ver a cincos médicos al fondo, realizando una operación.

La creciente fama internacional de Diego Rivera los lleva a vivir en los Estados Unidos, entre 1931 y 1934, en New York y Detroit, donde Diego realizó murales. Frida soñaba con regresar a México. Entre 1937 y 1939 el político revolucionario soviético León Trotsky, huyendo de Stalin, recibe asilo en el México revolucionario y vive en la casa de Coyoacán con Diego y Frida, de la que es amante. 

Trotsky, en 1939, tras pelearse políticamente con Diego Rivera, se va a vivir a otra casa donde vive hasta su asesinato en 1940. Frida y Diego Rivera fueron acusados de ser autores del crimen, los arrestaron, pero los pusieron en libertad por falta de pruebas. Frida se divorcia de Diego en 1940 y se vuelven a casar al año siguiente, Diego Rivera la hizo muy infeliz con sus constantes infidelidades, pero Frida estuvo siempre aferrada sentimentalmente al pintor, como se aprecia en su obra.

En julio de 1953, la Galería de Arte Contemporáneo de México le organizó, por primera vez, una importante exposición sobre su obra. La salud de Frida Kahlo estaba muy mal y los médicos le prohibieron asistir al evento. Lleno el salón de exposiciones el día de la inauguración, se empezaron a sentir sirenas de ambulancias: Frida Kahlo había sido llevada a su exposición en ambulancia, con una moto escoltándola, en una cama especial. Fue colocada en el centro de la exposición, donde una multitud fue a saludarla. Frida contó chistes, cantó corridos y bebió tequila durante la tarde entera acostada en su cama, se le vio feliz, por última vez.  

Su amigo, el cirujano Leo Eloesser, siempre consideró que la mayoría de las operaciones que le hicieron a Frida fueron innecesarias. La amputación de su pierna derecha que le hicieron en 1954 terminó por destruir su amor por la vida: “para qué las quiero si tengo alas para volar”. Su resistencia se desvaneció y Frida cayó en una depresión profunda, según testimonian su diario y la biografía de Diego Rivera. 

Un año después de la exposición, tras pintar más de 200 cuadros, 70 de ellos autorretratos: “Me retrato a mí misma porque paso mucho tiempo sola” y, un diario, murió Frida Kahlo, el 13 de julio de 1954, en la misma casa, donde 47 años atrás, había nacido. Las últimas notas que registró en su diario la artista fueron: “Espero que la marcha sea feliz y espero no volver”.

La artista fue velada en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México y su féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista mexicano. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas reposan en casa azul de Coyoacán, hoy museo, donde nació, vivió, gozó, sufrió y murió la gran artista mexicana del siglo XX. 

Adornada con flores rojas y trajeada de falda negra tehuana y el huipil blanco, sus amigos le trenzaron el pelo con flores y con cintas y la adornaron con sus aretes, collares de plata y bellos anillos en los dedos de sus manos que dejaron de pintar y de escribir en su diario, porque “La niña Frida ha muerto”. Frida moría, nacía su mito.

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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