Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón era el nombre completo de la artista mexicana que conocemos como Frida Kahlo (1907-1954), artista plástica de madre mestiza mexicana y padre fotógrafo germano húngaro de origen judío. La vida de Frida Kahlo está atravesada por el sufrimiento físico y psíquico, por la genialidad, la irreverencia, el feminismo, la bisexualidad, el realismo, la mexicanidad, el dolor, la rebeldía, las múltiples cirugías, la discapacidad, los intentos de suicidio, el Partido Comunista mexicano y las enfermedades, de esta mítica mujer de cejas pobladas, que vestía con ropas llamativas de exuberantes colores, manifestando su gusto por los trajes regionales mexicanos.
Frida Kahlo nació en 1907, en Coyoacán, Ciudad de México; tres años después iniciará la Revolución mexicana. Frida nace con una espina bífida, que solo le fue detectada en 1930 por el cirujano y amigo Leo Eloesser, en imágenes de Rayos X. Al poco tiempo de nacer Frida, su madre enfermó y Frida fue amamantada por una nodriza indígena, que Frida pinta en una de sus obras, Mi Nana y yo de 1937: “Me crio una Nana cuyos senos se lavaban, cada vez que iba a mamar”, Frida se sentía muy orgullosa de ser mexicana.
En 1913, con seis años, Frida contrajo la poliomielitis. La convalecencia de la enfermedad viral duró nueve meses, en los que estuvo encerrada en su pieza y, aunque no sufrió muy graves secuelas a causa de -la común en su tiempo- enfermedad infecciosa, su pierna derecha, que era más corta desde su nacimiento, se adelgazó y acentuó su cojera. De pequeña, sus compañeros le decían: “Frida Kahlo pata de palo.” Bullying lo llamamos ahora.
En 1922, en plena adolescencia, Frida ingresa a la Escuela Nacional de Preparatoria de Ciudad de México, prestigiosa institución educativa -donde después dará clases- que en el proceso de modernización mexicana empezaba a recibir mujeres. Frida quería estudiar medicina por lo cual cursó algunas materias que le conducirían a proseguir con estos estudios, pero sus deseos se vieron frustrados al tener que trabajar en el estudio fotográfico de su padre, para contribuir al sostenimiento de su casa.
En la Escuela Nacional Preparatoria Frida conoció a Diego Rivera, que estaba realizando un mural en la Escuela, con quien después se casará. En palabras de Frida, este fue “su accidente más grave”. Diego Rivera define a Frida como una mujer “ácida y tierna, dura como el acero y delicada y fina como el ala de una mariposa, adorable como una bella sonrisa y profunda y cruel como la amargura de la vida”.
A los 18 años, Frida Kahlo sufrió un violento accidente de tráfico viajando en un camión, nombre que le dan al autobús los mexicanos, que se chocó contra un tranvía que se incrustó en el camión de madera donde viajaba, trágico accidente que marcó tanto su vida como su obra, perseguida por el dolor, que la obligó a permanecer largas estancias en cama y en hospitales, incluyendo dolorosos abortos, que frustraron sus ganas de ser madre.
En el impacto, que causó la muerte de varios pasajeros y dejó a varios heridos, un pasamanos de hierro se incrustó en la delgada figura de Frida Kahlo, produciéndole una grave hemorragia: “Algo extraño pasó. Frida completamente desnuda. El choque desgarró su ropa. Un hierro se incrustó en su cadera y atravesó su vientre, estaba bañada en sangre”.
El pasamanos de metal entró por la parte izquierda de la pelvis, atravesó el útero de Frida y salió por la vagina. Se lo retiró un trabajador antes de subirla a la ambulancia. Frida inconsciente fue trasladada al hospital de la Cruz Roja, donde la operaron por primera vez, durante el primer mes dudaban que Frida pudiera sobrevivir al violento trauma, que le causó fractura de clavícula, luxación del hombro, fractura de dos costillas y tres fracturas en la pelvis y una en la pierna.
Convaleciente del grave accidente y trasladada a su casa azul de Coyoacán, Frida Kahlo, con 19 años, está obligada a permanecer en cama, es entonces cuando inicia su obra artística. Su primer autorretrato lo realiza en 1926. Un ortopedista descubrió que tres vértebras estaban desplazadas, por lo que le colocan un corsé de yeso, que la mantuvo inmóvil varios meses, además del aparato ortopédico que tenía en el pie derecho y 32 operaciones que le hicieron: “Nunca pensé en la pintura hasta 1926, cuando tuve que guardar cama a causa del accidente […] Con unas pinturas y pinceles de mi padre y un caballete especial que mandó hacer mi madre para poder pintar acostada”.
El tema de Frida Kahlo y el dolor, continua en la próxima Cátedra: “Frida Kahlo y su pintura autobiográfica sobre el dolor”.
Abel Fernando Martínez Martín
Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).