Phineas Gage era un joven saludable de 25 años que era capataz en la construcción del ferrocarril entre Rutland y Burlington en el estado de Vermont, en Estados Unidos. El miércoles 13 de septiembre de 1848 abría camino para colocar los rieles en un trayecto rocoso que dificultaba el trabajo. Hacia las cuatro y media de la tarde llenó con pólvora un agujero que había taladrado en una roca (no existía la dinamita, que fue inventada por Alfred Nobel 18 años después, en 1866) y lo taponó con una pesada barra de hierro, cuando una chispa generó la explosión que hizo que la barra se comportara como una enorme proyectil, salió despedida hacia arriba y se incrustó en la cara de Phineas Gage, debajo del ojo izquierdo, para salir en la línea media cerca de la unión frontoparietal.
El explosivo accidente ha sido calificado como el traumatismo más famoso de la historia de la medicina, cuando la barra de hierro que atraviesa su cabeza destroza los senos frontales, la cuenca del ojo, parte de los senos paranasales y produce una lobotomía accidental que hace entender a la medicina el papel de lóbulo frontal humano.
La barra de hierro de 105 cm de longitud, 3 cm de diámetro y 7 kg de peso voló 20 metros y cayó a tierra, manchas de sangre y fragmentos de cerebro. Gage se elevó por el impacto y cayó de espaldas. Estuvo inconsciente unos minutos, con el cuerpo sacudido por temblores. La primera descripción del accidente se publicó en el Boston Medical and Surgical Journal, en diciembre de 1848, un artículo corto escrito por John M. Harlow, médico de Cavendish, pequeña comunidad rural de Vermont.
El doctor John M. Harlow envió una carta al editor de la revista comentando el caso de Phineas Gage, a quien trataba hace tres meses, tras leer en la revista el artículo Injuries to the head. La carta de Harlow llamó la atención del doctor Henry J. Bigelow, profesor de cirugía de la Universidad de Harvard, quien se puso en contacto con Harlow e invitó a Phineas a Boston, corriendo con los gastos. La publicación de Bigelow, que incluye relatos de los testigos, apareció en el American Jounal of the Medical Sciences en julio de 1850. En 1868, Harlow escribió un pequeño libro, basado en informes de testigos y entrevistas a la madre y la hermana, donde relata los “12 años, seis meses y ocho días” que siguieron al aparatoso accidente y las complicaciones que le costaron la vida. El alemán Theodor Fritsch, conocido por su clásica investigación experimental de las funciones corticales, en 1870, usó el caso para ilustrar las funciones del lóbulo frontal humano.
Para sorpresa de todos, Gage se reincorporó milagrosamente y, poco después, empezó a hablar. Lo vieron viajar sentado en una pequeña carreta sobre rieles durante el kilómetro que distaba de Cavendish. Al llegar al pueblo saludó a algunas personas por su nombre y, con algo de ayuda, caminó hasta una habitación en el segundo piso del hotel. Pocos minutos más tarde, los doctores Edward H. Williams y John B. Harlow atendieron al paciente y verificaron que la barra de hierro había atravesado su cabeza. Harlow describió cómo introdujo sus dos dedos índices por ambos lados de la trayectoria del proyectil. La hemorragia fue profusa. Muchos días estuvo con fiebre y delirio arrojando secreciones purulentas por la herida y escupiendo fragmentos óseos y de tejido cerebral infectado. El día 32 describe Harlow en sus notas los primeros cambios de conducta: lo considera caprichoso y pueril. A los dos meses del accidente, Gage se levanta y decide salir solo de compras por el pueblo, "no se preocupa por el precio de las cosas".
Harlow hace una excelente descripción: “Tiene frecuentes accesos de irritabilidad, es irreverente y manifiesta poca consideración con las personas que lo rodean, en ocasiones profiere toda suerte de obscenidades (cosa que no acostumbraba hacer anteriormente), es impaciente y obstinado, caprichoso pero vacilante, organiza múltiples planes para el futuro, pero apenas termina de armar uno lo abandona para embarcarse en otro alternativa que le parece más factible. Un niño en su capacidad intelectual y en las manifestaciones de su conducta, pero con las pasiones animales de un hombre fuerte [...] Su mente ha cambiado de manera tan radical que sus amigos y familiares coinciden en afirmar que Gage ya no es el mismo”.
Muy poco tiempo logró mantenerse en su cargo Gage, al reintegrarse al trabajo a los pocos meses. Tras pasar de un empleo a otro, termina en el Circo Barnum, que lo llevó a través de Estados Unidos como atracción circense. Entre 1852 y 1860, estuvo en Valparaíso y Santiago de Chile, como conductor de un carruaje de caballos. En febrero de 1861 regresó a EE.UU. En San Francisco tuvo una serie de episodios convulsivos que lo acompañaron hasta la muerte a los 38 años, el 21 de mayo de 1861, doce años y medio sobevivió al accidente. El cráneo y la barra de hierro que lo atravesó se conservan en el Warren Anatomical Museum de la Escuela de Medicina, de la Universidad de Harvard.
Abel Fernando Martínez Martín
Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).