Cura y cronista del siglo XVIII, nacido en la población de Socotá, provincia de Tunja, a finales del siglo XVII, el doctor Basilio Vicente de Oviedo (1699 - 1774) escribió en 1761 su obra Cualidades y Riquezas del Nuevo Reino de Granada, donde, refiriéndose a la población de la provincia de Tunja, a finales de la Colonia, afirmaba que "ciento treinta años a esta parte (1631) han ido minorándose los pueblos por lo que toca a los indios y aumentándose por lo que toca a blanco".
Basilio Vicente de Oviedo (1699-1774) escribió en 1761 su obra Cualidades y Riquezas del Nuevo Reino de Granada y (a la derecha) la portada de la edición realizada en la Biblioteca de Historia Nacional, que se publica en Bogotá (1930).
Continúa nuestro cronista neogranadino, quien ocupó curatos de los actuales departamentos de Santander, Boyacá y Cundinamarca, el primero el de Guane, explicando cómo se produjo el mestizaje en el Nuevo Reino de Granada: "mezclándose los vecinos españoles agregados a los pueblos [...] y se fueron multiplicando los mestizos y se llamaron españoles o blancos y se han ido disminuyendo los indios".
Confirma el cronista y cura socotano la casi total extinción de la etnia Guane, de familia lingüística Chibcha, en el actual departamento de Santander, en 1761: "Había tres pueblos que en lo antiguo tendrían mil indios- Guane, Charalá, Oiba - hoy [...] hay doscientos indios y hay los que llaman españoles, mestizos, cuarterones y cholos, más de diez mil, y en verdad (afirma irónicamente) que de España no habrá venido a avecindarse ni doscientos".
Culpa don Basilio Vicente de Oviedo de esto a sus colegas, los curas doctrineros, quienes, afirma: "sacaban muchachos varones y hembras de los pueblos para servicio en conventos de monjas y de las casas de españoles [...] y muchos que se iban a vivir en los lugares de los blancos, y se han multiplicado muchísimos cholos [...] y a todos a buen librar se llaman mestizos, cuando no quieren ser españoles [...] aquí el motivo de multiplicarse tanto los que dicen blancos y disminuirse los naturales [...] y no precisamente por la opresión ni por las enfermedades".
Afirma el cronista boyacense que el mestizaje crea una variedad biológica más resistente, más adaptada al medio -diríamos hoy-, que se caracteriza por una mayor expectativa de vida, la que se muestra superior a la de sus padres españoles e indios. Ya que, según el cronista del siglo XVIII, "los mestizos viven a ochenta y a cien años, pues son de más larga vida que los españoles y que los indios y más sanos y robustos, como lo son y más larga vida las mulas y los mulos que sus padres los burros y sus madres las yeguas".
El doctor Basilio Vicente de Oviedo escribe en su obra sobre la presencia de ochenta indios que tienen fama de ser brujos y yerbateros, que viven en el norte de la provincia de Tunja, en el curato de Chiscas y habla también sobre la existencia de unos pocos indios que quedan en teguas, en el piedemonte llanero de la provincia de Tunja que, como refieren los cronistas desde la conquista de su territorio, son los teguas "reputados en el vulgo por yerbateros", lo que nos demuestra que los saberes medicinales indígenas y el conocimiento de las plantas curativas se mantenían vivos en la segunda mitad del siglo XVIII, en el actual departamento de Boyacá.
En la segunda mitad del siglo XVIII, Basilio Vicente de Oviedo describe a Tunja como una ciudad que se encuentra en decaimiento, que está lejana de la prosperidad y opulencia que tuvo en los primeros siglos coloniales, pero que, a pesar de todo, se mantiene con más esplendor que las demás ciudades del Nuevo Reino de Granada, aunque continúa con sus problemas de suministro de agua y con una significativa parte de su población dedicada de lleno al culto religioso:
"La muy noble y muy leal ciudad de Tunja, la segunda de este Arzobispado [...] es de temperamento bien frígido pero seco y sano, aunque algo airoso y falto de agua […] su partido que llaman provincia es bien dilatado, que comprende las ciudades de Vélez, Pamplona, Muzo y Villa de Leiva [...] y tiene más de sesenta encomenderos".
Basilio Vicente de Oviedo, ordenado sacerdote en 1762 tras haber estudiado en San Bartolomé en Santafé y luego en el Seminario de Popayán, que ejerció en Guane su primer curato, reporta en su libro Cualidades y Riquezas del Nuevo Reino de Granada la existencia de epidemias de coto que afectan a toda la población del norte de Boyacá, desde que son niños, causadas por la deficiencia de yodo. Con respecto a la población de Boavita, describe el cronista de la cercana Soatá, la existencia de los cotos. En sus palabras consigna que se trata de: "una enfermedad en la garganta que desde niño la contienen sus habitantes, que deforma mucho los rostros".
Abel Fernando Martínez Martín
Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).