Riva-Rocci y el esfingomanómetro de finales del siglo XIX

Abel Fernando Martínez Martín | 29/03/2026 - 16:08 | Compartir:

En Almese, una pequeña ciudad del Piamonte de Italia, situada a 27 kilómetros de Turín, nació, en la segunda mitad del siglo XIX, el médico italiano Scipione Riva-Rocci (1863-1937), quien se graduó en medicina en 1888 en la Universidad de Turín, para seis años después lograr el título de patólogo (1894) y, finalmente, obtener el de pediatra, cuando tenía 44 años, en 1907. Trabajando como médico asistente en el Hospital de Turín, durante los primeros años laborales de su carrera médica, el doctor Scipione Riva-Rocci fue simultáneamente profesor asistente en la Clínica Médica de Turín (1888-1898), donde participa en la investigación sobre el uso del neumotórax iatrogénico para el tratamiento de la tuberculosis pulmonar. 

Riva-Rocci y el esfingomanómetro de finales del siglo XIX
Fotografía del médico italiano, patólogo y pediatra, Scipione Riva-Rocci (1863-1937), tomando la tensión arterial y el pulso a un paciente (derecha) con el esfingomanómetro, que da a conocer en 1896, perfeccionado después por el ruso Korotkov, que le añade el estetoscopio de Laennec, para determinar la presión arterial, tanto la sistólica como la diastólica. El esfingomanómetro de S. Riva-Rocci, tras unas pocas resistencias, lo populariza en el siglo XX, el neurocirujano estadounidense Harvey Cushing, quien aprendió a usarlo en Pavía, en 1901.

A finales del siglo XIX, el profesor asistente de clínica médica publica un artículo titulado “Un nuevo sfigmomanometro”, en 1896, en el que describe un sencillo método para medir la tensión arterial sin producir sangrado en el paciente, que dista mucho del usado, casi dos siglos antes, por el reverendo Stephen Hales, en el experimento para medir la tensión arterial de la yegua. 

La palabra la compone Riva-Rocci del griego sfygmos: pulso, del latín manus: mano y del griego metron: medida, es decir, medida del pulso en la mano. Riva-Rocci introdujo de esta manera en la medicina moderna un instrumento de fácil uso mediante el cual colapsaba la arteria braquial usando un manguito inflable (originariamente de una bicicleta), un globo de goma, para poder hinchar el manguito, y un manómetro de mercurio, para registrar la presión arterial: el prototipo del tensiómetro moderno. 

El cirujano militar ruso Nikolái Serguéievich Korotkov mejoró el procedimiento añadiéndole el fonendoscopio para determinar la presión arterial. El método de Riva-Rocci solo permitía conocer la presión arterial sistólica, no la diastólica. Ante este inconveniente, el cirujano Korotkoff ideó colocar un estetoscopio para niños bajo el brazalete, sobre la arteria braquial, con lo cual, mediante la auscultación logró identificar la libre circulación de la sangre por la arteria, la presión diastólica. A partir de entonces, la combinación del esfigmomanómetro de Riva Rocci con la auscultación de los ruidos de Korotkoff, fueron la forma universal de medir la presión arterial, algo que millones de personas hacen en un solo día, en todo el mundo. 

Riva-Rocci presentó el nuevo modelo de esfigmomanómetro, junto con sus estudios, en las sesiones científicas de la Real Academia Médica de Turín, en el mes de noviembre de 1896. El pediatra italiano publicó cuatro artículos sobre el tema en su idioma natal, el italiano, en la Gazzetta Medica di Torino: el primero, “Un Nuovo Sfigmomanometro”, en el número 47 de la revista publicada a finales del año 1896 y, el último de ellos, en 1897, titulado “La Tecnica Sfigmomanometrica”. 

En 1900, el doctor Riva-Rocci se convirtió en médico jefe y director del hospital cívico de la ciudad de Varese, en Lombardía, ocupando el cargo directivo durante largos 28 años. Al mismo tiempo, dictaba clases de pediatría clínica, que todavía hacía parte de la medicina interna, en las primeras décadas del siglo XX, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pavía, de 1908 hasta 1921.

La creciente popularidad, que rápidamente logró a nivel mundial el nuevo instrumento para detectar la presión arterial de los pacientes, se debió al neurocirujano estadounidense Harvey Cushing, quien aprendió a usarlo en 1901, durante un viaje académico que efectuó a Pavía, donde quedó impresionado con el nuevo instrumento, dado la facilidad de su uso en el consultorio o al lado de la cama del paciente. El esfingomanómetro de Riva-Rocci cruzó el océano Atlántico para llegar al Hospital Johns Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos, donde Cushing prontamente lo dio a conocer. Ante su aparición la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, formó un comité ad-hoc para determinar la utilidad del esfingomanómetro en la clínica médica, concluyendo los expertos de la Universidad de Harvard que: “para la medición de la presión de pulso no hay nada mejor que el dedo de un clínico bien entrenado”.

Hacia 1929, en el doctor Riva-Rocci se inician los primeros síntomas de una grave enfermedad infecciosa: la encefalitis letárgica, seguramente relacionado con la pandemia de gripa H1N1 de 1918-1919, que lo hace retirarse en 1930, a los 67 años, de la actividad profesional, cuando se dirige con su esposa a Rapallo, donde muere siete años después, a los 73 años en 1937. Riva-Rocci se destacó también porque nunca quiso sacar provecho económico de su invento, negándose a obtener la patente y renunciando a cualquier oferta de explotación comercial del esfingomanómetro por él inventado.

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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