El "pronóstico" hipocrático, el futuro de la enfermedad

Abel Fernando Martínez Martín | 13/07/2025 - 16:26 | Compartir:

A los médicos hipocráticos les interesaba más predecir los sucesos que controlarlos. Con el concepto de "pronóstico", le da Hipócrates a la enfermedad historia, pasado y presente, que le permiten pronosticar el futuro. El médico de Cos entiende la enfermedad como un proceso natural, en que los dioses no intervienen, donde los humores sobrantes se cocinan (pepsis). La medicina de Hipócrates no se basa tanto en el diagnóstico ni en el origen de la enfermedad, se basa en el curso, en el pronóstico.

El "pronóstico" hipocrático, el futuro de la enfermedad
Portada con los libros del Corpus Hipocrático, Aforismos y Pronósticos, que pertenecen a Hipócrates de Cos (a la izq.), que fueron escritos hace 25 siglos en Grecia y que todavía se editaban en la ciudad de México en el año 1823 y (a la derecha) estatua de Hipócrates de Cos, pensativo con un pergamino enrollado en su mano derecha, que está en la fachada del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, en el Reino Unido.

El concepto de "pronóstico" (prognōstikón) es estructural en la medicina hipocrática. Para el historiador francés E. Littré es el tema fundamental y característico de la medicina griega de la llamada Escuela de Cos. A partir del reconocimiento del enfermo, de lo que él cuenta y de lo que el médico observa o examina en el paciente y en su entorno, construye una historia clínica del enfermo y de su enfermedad. La prognosis hipocrática significa para Littré “una síntesis del pasado, el presente y el futuro”, que a su vez identifica la medicina hipocrática. 

El pronóstico subsume el diagnóstico, que es un reconocimiento de los síntomas presentes, y, mediante la anamnesis, averiguando los antecedentes, reconstruye el pasado; el pronóstico amplía su juicio médico reconstruyendo la historia del proceso de la enfermedad. Para el historiador de la medicina Ludwig Edelstein, la prognosis es la predicción del resultado de la enfermedad, así como de sus fluctuaciones y mutaciones, pero comprende en sí, además, un conocimiento de la condición presente del enfermo y de sus síntomas más antiguos. Es un preconocer mas que un predecir el que caracteriza a los médicos hipocráticos, causando a la vez, admiración en sus pacientes.

En el libro sobre Epidemias I, del Corpus Hipocrático, se afirma que el médico ha de “decir lo sucedido, conocer lo que pasa, y predecir lo que va a suceder”, conociendo de antemano y prediciendo al enfermo lo que pasa, lo que ha pasado y lo que le va a pasar, tras el desequilibrio de los humores, que es, para el médico griego, la enfermedad.

Al médico hipocrático no le interesa clasificar una enfermedad en un esquema previo, le interesa más atender al enfermo, tratando de encauzar el curso natural de su enfermedad hacia un buen final, apoyando el curso natural de la enfermedad, ya sea en el caso de las enfermedades agudas como en el caso de las crónicas.

La capacidad de pronosticar el curso de la enfermedad, basado en un saber construido a la cabecera del paciente, le confiere al médico un especial prestigio, logrando al tiempo una mayor confianza ante sus pacientes y sus familiares. “La medicina, siendo única para todos los tiempos, advierte, respecto a la salud, de qué modo suceden las cosas pasadas, tanto como las presentes y las futuras”, afirma Sócrates en el diálogo de Platón, Laques.

Hipócrates de Cos al inicio de El Pronóstico, describe la “Facies Hipocrática”:

“En  las  enfermedades  agudas  hay  que  observar atentamente esto: en primer lugar, el rostro del paciente, si es parecido  al  de  las  personas  sanas,  y  sobre  todo  si se parece a la del mismo enfermo.  Esto  sería  lo  mejor,  y  lo  contrario  de  su aspecto normal lo más temible:  nariz  afilada,  ojos  hundidos,  caídas las sienes, orejas  frías  y  caídas,  y  los  lóbulos  desviados,  los pulpejos retorcidos, la  piel  de  la  frente  dura,  tensa  y  reseca,  y  la  tez de todo el rostro amarillenta o amoratada. Si  al  comienzo  de  la  enfermedad  el  rostro  está  así,  y todavía  no  es  posible  hacer  predicciones  por  los  demás síntomas,  hay  que  preguntar  si  el  paciente  ha  tenido insomnios,  o  si  tenía  la  tripa  muy  suelta,  o  si  tiene  mucha hambre. En  el  caso  de  que  la  respuesta  sea  afirmativa  a  cualquiera de estas cuestiones, se puede considerar menor el peligro. El caso se resuelve en  un  día  y  una  noche,  si  el  rostro  estaba así  por  esas  causas.  Si  ninguna  de  ellas  se  confirma,  ni  se compone su rostro en el tiempo antes dicho, hay que saber que esto es señal de muerte” (El Pronóstico. Hipócrates de Cos).

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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