Lady Montagu, precursora de la inoculación de la viruela y el feminismo 

Abel Fernando Martínez Martín | 29/03/2021 - 16:55 | Compartir:

Lady Mary Wortley Montagu (1689-1762), en 1717, emprende desde Viena un largo viaje que la llevó, en 40 días que duró su paso de Occidente a Oriente, hasta la legendaria Constantinopla, la capital del Imperio Otomano. La aristócrata ilustrada precursora del feminismo y de la variolización, acompañó a su esposo Edward Wortley Montagu, que había sido nombrado embajador del Imperio Británico y representante de Austria ante “La Sublime Puerta”, como se denominaba al islámico Imperio Otomano con el que estaba enfrentada. 

Lady Montagu, precursora de la inoculación de la viruela y el feminismo 
La aristócrata Lady Mary Wortley Montagu (1689-1762) en un retrato al óleo de Joseph Highmore. Lady Montagu impulsó la inoculación de la viruela, tras viajar como esposa del embajador del Imperio Británico ante el Imperio Otomano a Constantinopla, donde se sorprende de la libertad de hacer negocios que tienen las mujeres turcas y de la práctica de la inoculación que tiene controlada a la viruela, que aplica a sus hijos, porque la enfermedad le había matado a su hermano y a ella le había deformado su cara.

Su rostro estaba deformado tras sufrir de viruela en 1715, dos años después de casarse y dos antes de su viaje diplomático a Oriente: "Mi belleza se desvaneció y mi vida desaparece…". Perdió las cejas y la cara le quedó llena de las cicatrices que dejaba la enfermedad. De viruela murió su hermano. Lady Montagu llevó de vuelta a Europa la práctica médica, la cual la sedujo por la simplicidad con que la hacían en Constantinopla los médicos y las ancianas médicas locales. Llegada a Turquía, en el primer grupo de cartas le informa a su familia que inoculó a su hijo contra la viruela en Estambul, y en Londres, en 1721, inoculó a su hija, para que no repitiera su propia tragedia, morir o vivir deformada de por vida; la operación fue supervisada por el cirujano que acompañó a los Montagu al viaje diplomático a Constantinopla, Maitland. 

La Iglesia anglicana protestó inmediatamente contra el procedimiento recomendado por Lady Montagu; el pastor Wagstaffe se indigna y, en un panfleto de 1721, expresa su asombro porque "una experiencia practicada por un puñado de mujeres ignorantes, de un pueblo iletrado y desprovisto de reflexión, pueda introducirse en el Parlamento de una de las naciones más civilizadas". En contraposición, el filósofo ilustrado francés Voltaire elogia su descubrimiento.

Lady Mary Wortley Montagu populariza en 1718 la inoculación, el remedio turco para prevenir la terrible viruela, treinta años antes de que naciera el médico rural inglés Edward Jenner, que en 1798 publica la investigación que le llevó a obtener la vacuna contra la viruela, menos riesgosa y más efectiva que la inoculación.

El 1 abril de 1718, lady Montagu escribió una carta a su amiga de infancia Sarah Chiswell, en la que afirmaba estar muy cómoda en Constantinopla y añadía que: "la viruela, tan fatal y generalizada entre nosotros, es aquí por completo inocua gracias a la invención del injerto, que es el término con que lo nombran". El procedimiento era administrado normalmente por mujeres ancianas en Turquía y la práctica era usada frecuentemente en Grecia, en la China y en otros lugares de Oriente, con variantes sobre si se introducía bajo la piel el pus de las lesiones de un niño con una viruela leve, recogida directamente de las lesiones en días indicados, o se aplicaban costras secas pulverizadas.

En agosto de 1721 se inició un ensayo de inoculación, utilizando seis criminales condenados a muerte que sobreviven a la prueba y se salvan de su condena. Otro experimento se llevó a cabo con varios niños pertenecientes a un orfanato de Westminster y, en abril de 1722, se inoculan los hijos de la princesa de Gales amiga de Lady Montagu. La inoculación de la familia real inglesa tendrá su réplica en prácticamente todas las dinastías reinantes en la ilustrada Europa del siglo XVIII: Catalina II de Rusia, la emperatriz María Teresa de Austria.

El método se usó en los cinco continentes hasta que llegó la vacuna de Jenner, que la desplazó definitivamente. Lady Montagu se separó de su marido y se fue a vivir a Venecia con un nuevo amante, en una relación que no prosperó. Se rodeó de intelectuales, escribió, viajó y defendió en sus escritos los derechos de las mujeres en la sociedad ilustrada. 

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), profesor asociado de la Escuela de Medicina y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la misma universidad.

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