Claudio Galeno y los gladiadores

Abel Fernando Martínez Martín | 21/01/2018 - 07:45 | Compartir:

Galeno nació en el siglo II, en Pérgamo, tres años después de que la ciudad griega, hoy en Turquía, hubiera sido conquistada por Roma. Pérgamo poseía el más célebre templo de Esculapio de la época helenística. Tras realizar estudios médicos, desde los 17 años, en Pérgamo, Esmirna, Corinto y en Alejandría, en Egipto, donde concluye su formación anatómica, que incluye experimentos con animales, Galeno regresa a Pérgamo, donde es nombrado médico de los gladiadores por el pontífice del templo de Esculapio, de quien dependía el anfiteatro donde se enfrentaban estos, puesto que desempeñó el joven Galeno, con gran éxito, por media década.

Claudio Galeno y los gladiadores
Gladiadores, mosaico romano, y Claudio Galeno, Real Academia Nacional de Medicina, Madrid.

Llevan el nombre de gladiadores por portar el Gladium, espada corta que usaban en el combate, además de casco, escudo, redes emplomadas, puñal y tridente para el combate entre ellos o con fieros animales. En su origen, los espectáculos de gladiadores fueron ritos funerarios que se convirtieron con el tiempo en un sanguinario espectáculo, parte fundamental del Pan y circo, para el pueblo romano. Al principio, eran esclavos, prisioneros de guerra o condenados Ad gladium, es decir a luchar a muerte con la espada en el circo por cometer delitos graves. Más tarde ingresaron los formados en los Ludi, escuelas de formación de gladiadores, en busca de fama y fortuna, pues eran muy populares, con gran éxito social y económico. ¡Ave César, los que van a morir te saludan! era el grito que lanzaban los gladiadores al salir a la arena. Le sucedía una violenta lucha hasta que uno de los dos combatientes caía abatido o herido de muerte. La vida del herido dependía del público, que valoraba valentía y forma de lucha. El gesto de perdón lo obtenía si el público agitaba pañuelos y elevada el pulgar hacia arriba gritando ¡Misum!. Si era condenado, el pulgar se ponía hacia abajo y se gritaba ¡Yugula! para que, clavándole el gladium en la yugular, el vencedor, rematara a su adversario. 

A Galeno se le abren muchas oportunidades para ejercer la medicina práctica esos años, confiesa en sus libros haber experimentado con nuevos tratamientos hasta entonces nunca empleados por mis maestros ni leídos en sus obras. Galeno incorpora su práctica quirúrgica con los gladiadores en su extensa obra y, según él mismo señala, con su característica falta de modestia, siempre fue un cirujano efectivo en la atención de las urgencias de los gladiadores: Muchos habían muerto en los años anteriores y ninguno de los que yo traté falleció.

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Profesor asociado de la Escuela de Medicina de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la UPTC.