El médico y físico alemán Hermann Ludwig Ferdinand von Helmholtz (1821-1894), conocido por sus contemporáneos como el doctor Herman Helmholtz, es considerado uno de los científicos más importantes del siglo XIX, el siglo de la ciencia, por sus contribuciones en diferentes campos que incluyen la fisiología, la sicología, la medicina, la física, las matemáticas, la electrodinámica y la termodinámica, la estética y la filosofía de la ciencia. La mayor asociación alemana de instituciones de investigación, la Asociación Helmholtz, lleva, en su honor, su nombre.
Fue profesor de anatomía en la Academia de Artes de Berlín (1848); profesor de fisiología en la Universidad de Königsberg, desde 1849. En 1855, profesor de anatomía y fisiología de la Universidad de Bonn. En 1858 se trasladó a la Universidad de Heidelberg, como profesor de fisiología. En 1871, lo nombran profesor de física de la Universidad Humboldt de Berlín.
Nació en Potsdam, hijo del director del gimnasio, filólogo y filósofo, además de amigo cercano del filósofo Fichte, que, con Kant, influenciaron en el trabajo de Helmholtz. Interesado en las ciencias naturales, su padre quería que estudiara medicina. Se trasladó a Berlín e ingresó a estudiar medicina en el Instituto Federico Guillermo, médico - quirúrgico de Berlín, como Virchow, escuela que formaba médicos militares sin cobrar matrícula, quienes, en compensación, servían ocho años al ejército. Helmholtz se doctoró en Medicina en 1842, tras las prácticas clínicas en el hospital Charité de Berlín. Su tesis estudia la estructura del sistema nervioso de los invertebrados.
En física, Herman Helmholtz, es mundialmente reconocido por su teoría de la conservación de la energía, sus trabajos en electrodinámica, termodinámica química y sobre la base mecánica de la termodinámica. Helmholtz descubrió el principio de conservación de la energía mientras investigaba el metabolismo de los músculos. Sostiene que el movimiento muscular supone un intercambio mecánico de energía y, por lo tanto, no es necesaria la fuerza vital, concepto que la fisiología vigente, el vitalismo, usaba para explicarlo. Publica Sobre la conservación de la fuerza, en 1847.
En el campo de la fisiología, la medicina y la sicología, Herman Helmholtz es reconocido por sus pioneros estudios sobre fisiología de la visión y la audición humanas; por sus matemáticas relacionadas con el ojo, sus teorías sobre la visión, la percepción visual del espacio y los colores, la sensación del tono y la percepción del sonido.
Helmholtz revolucionó el campo de la oftalmología, en 1851, al inventar el oftalmoscopio para poder visualizar el interior del ojo humano, invento que cambió la oftalmología ampliando el campo del ojo clínico y lo hizo mundialmente famoso, a mediados del siglo XIX; aparato que llamó espejo del ojo, una serie de lentes que se interponían entre el ojo del observador y el ojo observado; colocaba una vela encendida cuya luz se reflejaba sobre los lentes y pasaba a través de la pupila iluminando, por primera vez, el interior del ojo observado.
Su Manual de óptica fisiológica o Tratado de óptica fisiológica contiene las teorías sobre la percepción de la profundidad, el movimiento y el color. En el tercer y último volumen, de 1867, Helmholtz describe la importancia de inferencia inconsciente en la percepción, abriendo camino a los estudios experimentales sobre la relación entre la energía física y su apreciación psicológica, en busca de leyes psicofísicas, base del trabajo de uno de los fundadores de la psicología experimental, su alumno, Wilhelm Wundt.
En 1849, cuando era profesor en Konigsberg, midió la velocidad de transmisión de los impulsos nerviosos, utilizó un nervio ciático de una rana y el músculo de la pantorrilla, un galvanómetro y un espejo para reflejar un haz de luz. Las velocidades de transmisión registradas por Helmholtz fueron menores de las que se estimaban.
Helmholtz es conocido en la filosofía de la ciencia por sus ideas sobre la relación entre las leyes de la percepción y las de la naturaleza, sobre la estética y acerca del poder civilizador de la ciencia. Un cráter de la Luna y otro de Marte llevan su nombre, en reconocimiento a su labor científica.
Abel Fernando Martínez Martín
Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).