La piedra bezoar, amuleto y contraveneno medieval

Abel Fernando Martínez Martín | 08/06/2020 - 11:26 | Compartir:

Bezoar es una palabra que proviene del árabe o el persa que significa contraveneno o antídoto. La piedra bezoar se obtenía en la Antigüedad y durante la Edad Media generalmente de los estómagos o de los intestinos de los rumiantes, aunque se pueden encontrar bezoares en otros animales y en los seres humanos, en los que en su aparato gastrointestinal se forman unos cálculos, unas concreciones de cal y fosfatos. Algunos tipos de bezoares formados con pelo que se acumula en el tracto gastrointestinal de los animales -pues la queratina no se digiere-, los llamados tricobezoares, se usaban en medicina para anular los efectos del envenenamiento por arsénico. 

La piedra bezoar, amuleto y contraveneno medieval
Izquierda. Piedra bezoar con filigrana de oro – izquierda-, procedente de Goa en la India, fechada en el siglo XVII, que se encuentra actualmente en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Derecha. Tricobezoar proveniente de un cerdo, pieza del Museo de Historia de la Medicina y la Salud de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Antiguo Hospital San Rafael, Tunja.

Existen unos muy especiales bezoares, considerados como los más interesantes, que empiezan por la acumulación en las mucosas gastrointestinales de materiales como arena y piedras, y luego se forman con el paso del tiempo capas de calcio sobre su superficie, a semejanza de la formación de las perlas que producen las ostras. Estos bellos bezoares, que se utilizaron también como amuletos, son considerados como piedras semipreciosas y son conocidos como piedra bezoar o gema bezoar por su particular belleza. La reina Isabel I de Inglaterra poseía uno particularmente bello, que decoraba su real corona.

En casos de envenenamiento la piedra bezoar era molida en un mortero y diluida en vino. Introducida por los árabes a la medicina medieval de Europa, la piedra bezoar aparece frecuentemente en nuestras recetas coloniales y hace parte de los materiales transportados desde la China por el Galeón de Manila que llegaba a Acapulco en el Virreinato de la Nueva España. Ibn Zuhr, quien fue un destacado médico filósofo y poeta andalusí, nacido cerca de Sevilla en el siglo XI y conocido en la Europa de la Edad Media con el nombre latinizado de Avenzoar, es quien nos proporciona la primera descripción sobre las propiedades curativas y el uso medicinal de los bezoares, su colega el persa Rhazes también los recomendaba.

Finalizando el siglo XVI, el cronista jesuita José de Acosta en su obra Historia Natural y Moral de las Indias (Sevilla 1590) escribe que en el Nuevo Mundo se usaban las piedras bezoares: 

En caso de intoxicación, cualquiera sea el veneno causante… en la melancolía, el mal de corazón y las calenturas pestíferas. El efecto principal de la piedra bezoar es contra los venenos y las enfermedades venenosas… se aplica molida y echada en algún licor que sea a propósito del mal que se cura. Unos la toman en vino, otros en vinagre, en agua de azahar, de lengua de buey, de borraja y de otras maneras… No tiene sabor alguno.

El padre de la cirugía moderna, el francés Ambrosio Paré, en el Renacimiento, es de los primeros médicos en criticar la efectividad terapéutica de las piedras bezoares que se seguirán usando con las sangrías y las lavativas hasta el siglo XVIII. En ese tiempo, el naturalista y conde francés Buffon afirma en su Historia Natural, general y particular que los bezoares con más virtudes y propiedades son los bezoares orientales porque "provienen de las cabras, de las gacelas y de los carneros que habitan en las altas montañas del Asia. Los bezoares de inferior calidad, llamadas occidentales, provienen de las llamas o alpacas, que no se encuentran sino en las montañas de la América… las cabras y las gacelas de África producen también bezoares, aunque no tan buenas como las del Asia".

Las piedras bezoares siguen vivas en la literatura decimonónica del escritor y dramaturgo irlandés Oscar Wilde y reaparecen sus propiedades, a finales del siglo XX y comienzos del XXI, en las moderna series de ficción, las novelas fantásticas y las películas de Harry Potter.

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Decano (e) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), profesor asociado de la Escuela de Medicina y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la misma universidad.

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