La Hepatoscopia de etruscos y mesopotámicos

Abel Fernando Martínez Martín | 28/12/2020 - 00:48 | Compartir:

La hepatoscopia, que etimológicamente quiere decir examen del hígado, fue la predicción mediante el examen del hígado, órgano muy vascularizado, procedente de un animal sacrificado a los dioses, generalmente una oveja, fue una de las técnicas adivinatorias populares de aparición más temprana entre los pueblos mesopotámicos, tanto los asirios como los babilonios. Para ellos y para sus conocimientos médico-religiosos, el hígado era el generador de la sangre y el asiento de las emociones, sentimientos y deseos, es decir, el órgano sede de la vida. El hígado se consideraba un órgano básico, pues suministraba la sangre a todas las partes del cuerpo. 

La Hepatoscopia de etruscos y mesopotámicos
Arriba: Hígado de Piacenza, en italiano, o Plasencia, en castellano, que está hecho en bronce. En cada una de sus secciones aparece el nombre de una deidad diferente.
Abajo: fotografía de un fiel modelo en arcilla de un hígado de un carnero, encontrado en Babilonia, que mide tan solo 6 cm y está datado entre el 2050 y el 1740 antes de nuestra era, con sus cuarenta partes y los orificios por lo que los sacerdotes introducían los palillos de madera.

La base lógica del sistema consiste en la identificación simpática entre el animal sacrificado y el hombre enfermo, para lo cual el sacerdote suplica a los dioses, antes de iniciar el sacrificio, que manifiesten su voluntad en el hígado del animal sacrificado. Los sacerdotes adivinan muchas cosas, desde el porvenir del reino, el futuro de una guerra con los vecinos, la sucesión del trono o la enfermedad del doliente que ofrece el sacrificio a los dioses. El sacerdote abría el animal y observaba el hígado estudiando los detalles morfológicos más importantes y sus relaciones con órganos adyacentes, incluida las formas de las asas intestinales. Luego, se extraía la víscera y la colocaba el sacerdote adivinador sobre sus manos para ver su parte posteroinferior, como aparece dibujado en un espejo de bronce etrusco. Se inspeccionaba cualquier desviación de la normalidad encontrada en el órgano, incluida la vesícula, por pequeña que fuera. Nunca se abría la víscera.

La práctica se registra en las culturas mesopotámicas del II y el primer milenio hasta la época seléucida; la época sargónida, que va del siglo VIII al VII antes de nuestra era, proporciona la mayor cantidad de testimonios en tablillas de cerámica con escritura cuneiforme de los médicos mesopotámicos hasta los hígados de arcilla que se usaban para practicar la Hepatoscopia. La práctica adivinatoria con variaciones temporales y regionales es mencionada en la Biblia y fue utilizada en China durante la Edad de Bronce, la usaron los griegos, los persas y se destacaron en su práctica adivinatoria los etruscos, como lo demuestran los hallazgos arqueológicos de hígados de arcilla y de bronce. Roma adoptó oficialmente la Hepatoscopia etrusca en el siglo II a.C. La práctica adivinatoria la usaron los cartagineses y muchos otros pueblos de la Antigüedad se destacaron en su práctica. 

La representación más famosa de los hígados babilónicos en arcilla, que fueron utilizados en los rituales adivinatorios, pero también fueron herramientas pedagógicas, se encuentra en el Museo Británico, en Londres. La superficie del hígado, que representa el de una oveja, está dividida por líneas que definen diversos surcos en la arcilla, quedando cuarenta cuadrados delimitados en los que existen unos orificios en los cuales se insertaban unos palillos de madera. 

La representación en bronce de un hígado de oveja, hallado en la ciudad de Plasencia (Piacenza), en Italia, de origen etrusco, está cubierta con inscripciones grabadas que señalan lo que debe ser predicho de acuerdo con la condición de cada una de las partes, que están relacionadas con las deidades consultadas en la práctica adivinatoria. El modelo anatómico reproducido es exacto, se trata de la cara diafragmática del hígado de una oveja. Líneas radiales y circulares dividen el hígado también en partes, que contienen también inscripciones en escritura cuneiforme relacionadas con la adivinación mediante la Hepatoscopia, cuya práctica consignan escritores de Roma, como Cicerón y el historiador Tito Livio, en varios pasajes de sus obras.

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), profesor asociado de la Escuela de Medicina y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la misma universidad.

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