Ya no hay dudas, la peste estaba presente en el Viejo Mundo miles de años antes de que se dieran las circuntancias para que se propagara la devastadora pandemia de peste negra en el siglo XIV, que registró en su obra el cirujano Guy de Chauliac, en Francia, mientras se desempeñaba como médico personal del Papa en la ciudad de Aviñón. La mortal epidemia de peste, que llegara en barco desde Oriente, dejó tras de sí a millones de muertos a pesar de san Sebastián, de san Roque y de san Carlos Borromeo, los principales santos patronos invocados por los afectados por la apocalíptica plaga, que era considerada como un castigo divino.
El caso más antiguo de la conocida enfermedad epidémica, fuera del continente eurasiatico, se ha detectado en un individuo masculino momificado en el antiguo Egipto y fue datado mediante radiocarbono en 3.290 años antes del presente, época que corresponde con los finales del Segundo Período Intermedio y los principios del Reino Nuevo: "Este es el primer genoma prehistórico de Y. pestis reportado fuera de Eurasia que proporciona evidencia molecular de la presencia de la peste en el antiguo Egipto", afirmaron los investigadores en su comunicación presentada en el Congreso de Paleopatología celebrado en Leiden.
La momia egipcia estudiada, que se encuentra en el Museo Egipcio de Turín, en Italia, fundado en 1824, en la que los investigadores hallaron el ADN de la bacteria Yersinia pestis en el tejido óseo y en el contenido intestinal del individuo momificado, demuestra el grado de invasión de la bacteria causante de la peste en el cuerpo posteriormente momificado:
"Detectamos ADN de Y. pestis en ambas muestras, lo que indica que la bacteria había alcanzado un estado avanzado de infección y afectaba múltiples tejidos”. Los resultados de la investigación fueron presentados por los investigadores del Museo Egipcio de Turín, en el Congreso Europeo de la Sociedad Paleopatológica que se reunió en la ciudad de Leiden, en los Países Bajos en el 2024.
En varias investigaciones realizadas en diversos lugares en los últimos años, se han encontrado evidencias de la presencia de ADN de la bacteria Yersinia pestis, en restos humanos prehistóricos encontrados tanto en Europa como en el Asia, destacando por su datación los restos oseos contaminados con Yersinia pestis con fechas de 5.000 años de antigüedad, encontrados en la actual Rusia.
A lo anterior, le podemos también sumar otro elemento que, hace ya más de dos décadas, los arqueólogos en Egipto demostraron la presencia arqueológica de pulgas en una excavación que realizaron en Amarna, excavando en el lugar donde vivieron los trabajadores que construyeron la tumba del joven faraón Tutankamón.
Con este hallazgo biológico en una momia egipcia que pertenece a su abundante colección, los investigadores del Museo Egipcio de Turín que presentaron en el Congreso de Leiden sus resultados preliminares concluyeron: "no podemos inferir qué tan extendida estaba la enfermedad en ete tiempo".
Abel Fernando Martínez Martín
Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).