La Geografía y la Geopolítica del Hambre del brasileño Josué de Castro

Abel Fernando Martínez Martín | 20/09/2026 - 16:22 | Compartir:

Josué Apolonio de Castro (1908-1973) fue un médico, intelectual, político y ensayista brasileño, nacido en 1908, en el seno de una familia de clase media de Recife, estado de Pernambuco, al nordeste del Brasil. Josué de Castro estudió medicina en la Facultad Nacional de Medicina del Brasil, por lo que viajó a Río de Janeiro y, después de graduarse como médico, regresó a su ciudad natal, a Recife, donde trabajó como profesor de fisiología de la Facultad de Medicina. Josué de Castro destacó a nivel mundial en plena mitad del siglo XX.

La Geografía y la Geopolítica del Hambre del brasileño Josué de Castro
Tres carátulas de libros relacionados con el médico, ensayista, intelectual y político brasileño Josué de Castro (1908-1973), quien fuera presidente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la FAO, de la que fue presidente de 1952 a 1956. A la izquierda, la carátula del libro la Geografía del Hambre (1946), que tuvo gran acogida en los círculos científicos y políticos. En el medio, una biografía de Josué de Castro que, en la carátula, tiene un retrato de Josué de Castro, realizado en 1936, por el famoso artista brasileño Cándido Portinari (1903-1962) y, a la derecha, la carátula de la Geopolítica del Hambre (1951), en el que trabaja sobre el hambre en relación con todo el planeta, excepto Oceanía, convirtiéndose el médico brasileño en un referente mundial en el análisis del hambre y en la lucha contra ella.

Publicó, de Castro, Condições de vida das classes operárias do Recife, en 1935. Fue un muy prolífico autor; destancan dos importantes libros suyos, que responden a su pregunta de investigación: ¿Es el fenómeno universal del hambre algo natural, inherente a la vida o más bien una plaga social creada por el propio hombre? 

El primer libro es la Geografía del Hambre (1946), que tuvo gran acogida en los círculos científicos y políticos en todo el mundo, aportó un voluminoso análisis de la magnitud de la tragedia del hambre en el Brasil. Josué de Castro demuestra que el hambre surge de circunstancias socioeconómicas concretas y rechaza que sea inevitable, dando cuenta de los problemas alimentarios de Brasil, utilizando para ello los principios y métodos de la geografía. 

El segundo libro de Josué de Castro es la Geopolítica del Hambre (1951), en el que aplica su trabajo investigativo sobre el hambre a todo el planeta, excepto Oceanía. convirtiéndose, el médico brasileño, en un referente mundial en el análisis del hambre y la lucha contra ella, al tiempo que continúa con su activismo social. 

Para la mitad del siglo XX se registraban una natalidad y una mortalidad altas, especialmente la mortalidad infantil, y una esperanza de vida reducida; escasos maestros y médicos, falta de servicios públicos, de medios de transporte y comunicación. Los pocos países desarrollados que existían fueron demolidos durante la Segunda Guerra Mundial. Se estimaba que el planeta tenía unos 2.500 millones de personas y que dos de cada tres eran indigentes.

Josué de Castro influyó en las políticas internacionales a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la FAO, de la que fue presidente de 1952 a 1956. De Castro dejó huella en la comprensión de las dinámicas que originan la pobreza alimentaria y sus profundas implicaciones sociales, políticas y geográficas, al integrar en su trabajo muchas disciplinas: geografía, biología, medicina, nutrición, higiene, epidemiología, historia, sociología, antropología, ecología, economía, filosofía, derecho y política.

Sostenía el médico brasileño: “El rasgo más terrible sin duda de nuestra civilización es la coexistencia en ella de una tecnología extraordinariamente sofisticada y una miseria atroz que castiga a centenares de millones de personas”. Josué de Castro denunció que el hambre universal era “una plaga fabricada por el hombre contra otros hombres” y acusaba al colonialismo “de mantener a dos tercios de la población del mundo en un estado de subdesarrollo”.

Cuando en una ocasión le preguntaron por su formación, Josué de Castro respondió: “No fue en la Sorbona ni en ninguna otra docta universidad, donde tomé conciencia del fenómeno del hambre. Esta cobró forma ante mis propios ojos en los manglares de Capibaribe, en los barrios míseros de Recife: Afogados, Pina, Santo Amaro, Ilha do Leite. Esa fue mi universidad, mi Sorbona”.

Su participación en política, como diputado federal y representante de Brasil en instituciones mundiales se vio truncada por el golpe militar de 1964, que lo condenó al exilio. Establecido en Francia, siguió colaborando en acciones internacionales a favor del desarrollo y ejerció también como profesor universitario hasta su fallecimiento en París, en 1973, de un infarto de miocardio, a los 65 años.

Sobre la duración del problema del hambre, aseguraba optimista Josué de Castro, expresidente de la FAO, en el año 2000, con seguridad, que la Tierra estaría libre del vergonzante flagelo del hambre. También la OMS, optimista por esas fechas, pretendía alcanzar la meta de Salud para Todos en el año 2000, pero ni el hambre desapareció del planeta, ni la Salud para Todos se materializó en la Tierra. 

Para el año 1000, los apocalípticos milenaristas pronosticaban el fin del mundo y la llegada del Juicio Final, que tampoco llegó. No somos buenos para pronosticar, pero vamos a arriesgarnos a hacerlo, planteando una conjetura: que de pronto no era el año 2000 la fecha, sino dentro de 2000 años, cuando el hambre desaparecerá, la Salud para Todos llegará, poque la suicida especie humana se empeñó en buscar su extinción.

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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