Sobre los aires, aguas y lugares es una de las más conocidas obras del Corpus Hippocraticum, cerca de 70 libros escritos por diversos autores en diferentes épocas que recogen los textos hipocráticos. Un médico que se estime, que se precie -afirma el texto hipocrático escrito en dialecto jónico, en el que escribieron Homero y los filósofos griegos- debe conocer las estaciones del año, los vientos, las propiedades de las aguas y los suelos, la situación de la ciudad en el medio geográfico y climático, factores que condicionan la salud, el temperamento, los humores, los hábitos y las enfermedades de las sociedades humanas, teniendo presente que son diferentes sus manifestaciones en hombres y mujeres, en niños, adultos o ancianos:
“Quien quiera estudiar perfectamente la ciencia médica debe hacer lo siguiente: en primer lugar, ocuparse de los efectos que puede ocasionar cada una de las estaciones del año, pues no se parecen en nada mutuamente, sino que difieren mucho no sólo entre sí, sino también en sus cambios. Después, ha de conocer los vientos, calientes y fríos, especialmente los que son comunes a todos los hombres, y, además, los típicos de cada país. También debe ocuparse de las propiedades de las aguas, pues, tal como difieren en la boca y por su peso, así también es muy distinta la propiedad de cada una.
Así, cuando se llega a una ciudad desconocida, es preciso preocuparse por su posición: cómo está situada con respecto a los vientos y a la salida del sol […] Hay que ocuparse de eso de la mejor manera, y, además, de qué aguas disponen los habitantes: si consumen aguas pantanosas y blandas, o duras y procedentes de lugares elevados y rocosos, o saladas y crudas.
Respecto del suelo, hay que saber si es pelado y seco, o frondoso y húmedo, y si está encajonado y es sofocante, o elevado y frío. Además, hay que enterarse de qué tipo de vida gozan los habitantes: si son bebedores, toman dos comidas al día y no soportan la fatiga, o si aman el ejercicio físico y el trabajo, comen bien y beben poco”.
Continúa el autor de Sobre los aires, aguas y lugares explicando la importancia de la observación sensorial en el razonamiento del médico itinerante griego (periodeuta), para identificar por el emplazamiento de la ciudad, los signos del medio geográfico y climático, los vientos, la calidad de las aguas y de los suelos; los estilos de vida de sus habitantes, la dieta y los tiempos, signos que varían durante las cuatro estaciones del año, que alteran los humores y la prognosis de las enfermedades. La salud, el temperamento y la enfermedad del hombre están determinadas por el entorno ambiental donde vive.
Cuando llega el médico hipocrático para ofrecer sus servicios a los habitantes de la desconocida polis que visita, identifica, antes de atenderlos, hablar con ellos o examinar a los enfermos, cuáles son las enfermedades más comunes en la ciudad y cuál es el temperamento de sus habitantes y así, asegura el autor, el periodeuta conseguirá curar la mayoría de las veces y tendrá un gran éxito en el ejercicio de la ciencia médica en la polis griega:
“Partiendo de estos puntos, hay que ocuparse de cada dato por separado. Pues si uno los conociera perfectamente -mejor todos, pero, si no, los más posibles-, no ignoraría, al llegar a una ciudad que desconoce, ni las enfermedades locales, ni cuál es la naturaleza de las afecciones comunes […]
Según transcurre el tiempo y pasa el año, podrá decir cuántas enfermedades generales van a atacar la ciudad en verano o en invierno, y cuántas enfermedades particulares es de temer que le ocurran a cada uno a causa de un cambio en su dieta. Pues quien conoce los cambios de las estaciones y la salida y ocaso de los astros, a la vista de cómo ocurre cada uno de esos hechos, podrá prever cómo va a ser el año. Al reflexionar y prever de este modo, conocerá perfectamente la ocasión oportuna de cada caso, conseguirá curar en la mayor parte de las ocasiones y obtendrá un éxito grandísimo en la ciencia médica”.
De la anterior manera concluye el autor hipocrático de Sobre los aires, aguas y lugares, texto del Corpus escrito hacia el siglo V antes de nuestra era.
Abel Fernando Martínez Martín
Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).