Al recibir el premio Nobel de Fisiología y Medicina de 2005, en Estocolmo, que fue otorgado conjuntamente a John Robin Warren (1937) y a Barry James Marshall (1951), por el redescubrimiento del Helicobacter pylori y el papel de la infección en las úlceras gástricas, Barry Marshal, médico australiano, profesor de microbiología clínica en la Universidad de Australia Occidental (UWA), en Perth, afirmó que “El mayor obstáculo para el conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión del conocimiento”; sentencia que define esta historia.
En reconocimiento a su trabajo, en 1999, Barry Marshall fue elegido miembro de la Royal Society. Su certificado de elección dice que, junto con el patólogo, también australiano, John Robin Barren: “Descubrió bacterias espirales en los estómagos de casi todos los pacientes con gastritis crónica activa, o úlceras duodenales o gástricas, y propuso que las bacterias fueran factor importante en la etiología […] En 1985, Marshall mostró por autoadministración que la bacteria, llamada ahora Helicobacter pylori, causa gastritis aguda y sugirió que la colonización crónica conduce a la ulceración péptica [...] y hay cada vez más pruebas del papel del H. pylori en los cánceres gástricos. El trabajo de Marshall ha producido uno de los cambios más radicales e importantes en la percepción médica en los últimos 50 años”.
La historia nobel comenzó cuando Marshall hacía su residencia en Perth. Al realizar una rotación de gastroenterología de seis meses, en 1981, solicitó un proyecto de investigación para trabajar. Le mostraron una carta del patólogo del Hospital John Robin Warren, que enumeraba los pacientes con bacterias espirales en biopsias gástricas y solicitaba que se hiciera el seguimiento clínico. Se reunió con Warren e intentó cultivar el Helicobacter, pero los cultivos no prosperaron. Tomó unas biopsias gástricas el Jueves Santo de 1982 y las envió al laboratorio. Las cajas de Petri permanecieron en la incubadora cinco días, cuando volvieron, vieron que había pequeñas colonias de bacilos Gram negativos. Los cultivos anteriores no habían prosperado por procesar en laboratorio lo que hacían con los cultivos faríngeos. Si no veían nada en la caja de Petri en 48 horas, desechaban el cultivo. Marshall pudo estudiar a 100 pacientes con correlación entre biopsia de Jueves Santo y cultivo de martes de Pascua.
Completó sus estudios en mayo de 1982 y los presentó ante sus colegas. Los críticos sostuvieron que la presencia de bacterias en el estómago era coincidencia. Marshal continuó trabajando y pudo confirmar que las bacterias estaban presenten en casi todos los pacientes con úlcera péptica e ideó el primer tratamiento con antibióticos y bismuto. En 1983, la reunión de la Sociedad Gastroenterológica fue en Australia. Marshal envió un resumen de su trabajo, pero fue rechazado. Los intentos de Marshall de hacer un modelo animal de la úlcera péptica fueron infructuosos.
Los ataques se hicieron personales: un colega lo calificó de "médico loco que dice cosas locas". Escribió Marshal: “La mayor parte de mi trabajo fue rechazado para su publicación, e incluso los artículos aceptados sufrieron importantes retrasos. Recibí críticas constantes que alegaban que mis conclusiones eran prematuras y carecían de fundamento […] mis resultados fueron cuestionados y desacreditados, no por razones científicas, sino simplemente porque no podían ser ciertos”.
Para comprobar que las úlceras pépticas eran por causa infecciosa, Marshall se realizó una endoscopia con biopsia gástrica que no mostró bacterias. Luego, bebió bacterias de un paciente con gastritis y al poco tiempo comenzó con mal estado general y vómito. Una nueva biopsia mostró numerosas bacterias. Tomó antibióticos y cedieron las molestias. Marshall y Warren se reunieron para escribir sus hallazgos y se enfrentaron a muy poca aceptación por parte de diversos grupos. Cuando quisieron publicar, los primeros artículos fueron rechazados. La revista Lancet (1984) tardó varios meses en tomar la decisión editorial.
Las opiniones comenzaron a cambiar en 1994, cuando el National Institute of Health celebró una reunión de consenso en Washington, que finalizó con la declaración de que la clave del tratamiento de las úlceras gástrica y duodenal era la detección y erradicación del Helicobacter pylori. Marshall y Warren recibirían el Premio Nobel 11 años después, en 2005. Hoy, a nadie le parece raro que se traten las úlceras con antibióticos ni tampoco cree que el PH ácido del estómago acabe con todas las bacterias y le parece lógico que los artículos de Marshall y Warren sean rápidamente aceptados.
Abel Fernando Martínez Martín
Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).