Avicena, el Galeno del mundo islámico

Abel Fernando Martínez Martín | 08/06/2025 - 16:14 | Compartir:

Avicena, Ibn Sina, llamado el Príncipe de los médicos, es considerado el más famoso y la máxima figura de la medicina árabe. Nació en los finales del siglo X, en el 980, en Afshana, aldea del Asia central, cerca de la ciudad persa de Bujará, su padre era gobernador, cuando el mundo árabe impregnaba al mundo civilizado uniendo el pensamiento griego con el oriental en el islam. En medicina, aristotelizando a Claudio Galeno. La influencia islámica está ligada a sus conquistas que, en poco tiempo, de Arabia, se extendieron, tras la muerte de Mahoma (632) por el Asia hasta la India, por el norte de África y por Europa. 

Avicena, el Galeno del mundo islámico
Retrato de Avicena y copia del siglo XV de El Canon de Medicina. Las miniaturas representan las tres etapas de la visita del médico al paciente: el examen, la consulta con los asistentes y una prescripción escrita o un procedimiento terapéutico. El Canon es una enciclopedia médica persa escrita por Avicena en el siglo XI, abarca temas básicos como la anatomía y la higiene, describe enfermedades y lesiones, y enumera cientos de medicamentos. Conocido como Ibn Sina o el latinizado Avicena, fue un erudito persa que escribió sobre una amplia gama de temas, de los cuales se han conservado alrededor de 240 libros. Se le considera el erudito más influyente de la Edad de Oro islámica.

Ibn Sina, latinizado Avicena, es autor de numerosas obras (escribió cerca de 300 libros) que abordan diferentes temas; es un polímata, que escribía poesía y, sobre todo, de filosofía y medicina. Murió Avicena en lo que hoy llamamos Irán, a causa de una enfermedad intestinal, en el siglo XI, a los 57 años (1037), es, todavía hoy, el personaje más conocido nacido en Uzbekistán, territorio incorporado al Imperio ruso en el siglo XIX, que será la República Socialista Soviética de Uzbekistán e independiente en 1991, tras la desmembración de la URSS. 

Avicena se destacó por su precocidad, por su capacidad intelectual desde pequeño, entre los 13 y los 19 años dominaba temas de filosofía, matemáticas, física y jurisprudencia y recitaba El Corán de memoria desde los 10 años, después inició sus estudios de medicina, profesión que ejerció itinerantemente, como eterno viajero. Fue médico de la corte y su principal consejero en temas científicos. 

Trabajador incansable y amante también incansable de la buena vida, Avicena, al sentirse mal de salud y conocer lo que le acontecía y el mal pronóstico que le acompañaba, les regaló sus bienes a los pobres, liberó a sus esclavos y se dedicó, hasta el día de su muerte, a leer El Corán, cada tres días lo terminaba y volvía a empezar a leer el sagrado libro de Mahoma, de nuevo.

La obra principal de Avicena, que se utilizó por siglos, fue el Canon de Medicina, escrito hacia el 1020, libro sagrado de la medicina islámica. Cinco volúmenes, 14 tomos ilustrados con grabados, conforman lo que se consideró como un monumento del arte de curar por sus grandes méritos literarios de síntesis, de ilustración y de sistematización. Kitab al-qanun fil-l-tibb es su título original en árabe, su elaboración le ocupó, a Avicena, 21 años de su vida que van desde 1001 hasta 1022, libro de texto que se estudió durante siglos en todas las facultades de medicina hasta el siglo XVIII y libro de consulta en los pueblos islámicos aún hoy. Su tumba es visitada todavía hoy en busca de milagrosas curaciones.

En el primer volumen, Avicena aborda los principios generales, los cuatro elementos, los cuatro humores y los cuatro temperamentos, las enfermedades de los órganos, músculos, nervios y vasos, la etiología de las enfermedades, la dieta, el clima y la edad, la prevención y el tratamiento. Recomienda la lactancia materna, la psicoterapia y el ejercicio.

El segundo volumen lo dedica a la medicina experimental en el cuerpo humano, la investigación de medicamentos, para determinar magnitudes cuantitativas y cualitativas a aplicar en cada enfermedad. El tercer volumen del Canon de Medicina trata sobre la etiología de las enfermedades, los síntomas, el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades; describe la cefalea, la epilepsia, las enfermedades de los ojos, nariz, oído y garganta, del sistema digestivo y del génito - urinario. Como método diagnóstico privilegia Avicena, sobre otros, a la uroscopia.

El cuarto volumen del Canon aborda las fiebres y su tratamiento, los forúnculos e hinchazones, la lepra, la cirugía menor, úlceras e inflamaciones glandulares y trata del "cuidado de la belleza". El quinto y último volumen del Canon de Medicina de Avicena es un formulario; contiene métodos para preparar medicamentos, píldoras, supositorios, polvos, jarabes, cocciones y elíxires, con prescripciones para diferentes enfermedades, incluye pesos y medidas, Avicena describe 760 medicamentos. 

Dentro del campo de la filosofía la obra principal y tan famosa como el Canon fue La curación, al-Shifá, que incluye temas de física, lógica, botánica, metafísica, zoología, música, psicología y matemáticas. De similar importancia fue el Libro de las orientaciones y las advertencias, Kitab al-Isharat wa-l-tanbihat.

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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