Andrew Wakefield, 'The Lancet' y los nuevos movimientos antivacunas

Abel Fernando Martínez Martín | 14/02/2026 - 18:24 | Compartir:

The Lancet es una prestigiosa y bicentenaria revista médica británica, que se publica semanalmente, fundada en 1823 por el cirujano inglés Tomas Wakley. Su nombre se debe al instrumento quirúrgico conocido como lanceta. The Lancet es propiedad de la multinacional Elsevier desde 1991. 

Andrew Wakefield, 'The Lancet' y los nuevos movimientos antivacunas
El polémico Andrew Wakefield, médico británico al que le retiraron la licencia para ejercer, santo patrón de los actuales movimientos antivacuna, con su esposa, rodeado de seguidores en una manifestación antivacunas, su nuevo oficio, y el artículo del que la revista médica británica The Lancet se retractó 12 años después, titulado “Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children”, publicado el 28 de febrero de 1998. 

En 1998 se publicó en la revista The Lancet un polémico artículo, que fue escrito por el médico cirujano británico Andrew Wakefield, que relacionaba a la vacuna combinada SPR (sarampión, paperas y rubéola), conocida como la vacuna triple viral, con la presencia de autismo y colitis. 

Los resultados del estudio de Wakefield nunca pudieron ser replicados por los investigadores en el área, pero, antes de que se pudiera desmentir la publicación por parte de la prensa británica, de otros investigadores y por la misma revista médica británica, los polémicos resultados difundidos por Andrew Wakefield con el respaldo de The Lancet, se popularizaron generando el resurgimiento del movimiento antivacunas, apoyado más por famosos actores de Hollywood, como Jim Carrey, que por profesionales de la medicina o investigadores en vacunas. 

El Hollywood estadounidense le ganó rápidamente en credibilidad a la inducción científica, generando un aumento en la desconfianza ante las vacunas y, en general, sobre los sistemas de salud, además de la disminución en las cifras de vacunación, sobre todo en el Reino Unido y en los Estados Unidos.

Para determinar si la conclusión planteada por Andrew Wakefield era cierta, se realizaron estudios en que se compararon cientos de miles de niños que habían recibido la vacuna triple viral, SPR, con cientos de miles de niños que nunca habían recibido la vacuna y concluyeron que el riesgo de desarrollar autismo era igual en ambos grupos, ergo, la vacuna SPR no causó autismo. 

La investigación, realizada durante una década, destapó el escandaloso y poco ético fraude realizado por Andrew Wakefield en su artículo publicado en The Lancet, en 1998. El médico británico, no habló de sus incompatibilidades, de conflictos de intereses, ni de sus financiadores; Andrew Wakefield, no tuvo problemas para falsificar y manipular los datos para forzar los resultados que necesitaba, la relación causal que nunca se pudo comprobar después por otro estudio. Tampoco tuvo ningún problema en realizar su estudio invasivo, practicando procedimientos como colonoscopias y punciones lumbares a los niños sin pedir el consentimiento a sus padres. 

El manipulado artículo de Andrew Wakefield publicado en The Lancet, para acabar, fue financiado por un despacho de abogados que representaban a unos padres que estaban, en el momento del estudio, demandando a una empresa farmacéutica que producía vacunas. 

Andrew Wakefield, respaldado por su artículo en The Lancet, se mostró más preocupado por los negocios que por la salud de los niños, razón por la cual obtuvo más de 43 millones de dólares al año por la venta de su fraudulento invento, unos kits diagnósticos para detectar fácilmente el síndrome que se había inventado, la enterocolitis autística.

La revista The Lancet se retractó oficialmente, primero parcialmente 6 años después, en 2004 y se retractó totalmente 12 años después, en el año 2010, del artículo que habían publicado de Andrew Wakefield, quien perdió su licencia para ejercer la medicina en el Reino Unido por la falsificación de los resultados del estudio realizado en 12 pacientes, 8 autistas según él, que nunca sometió a revisión por un comité de ética en la investigación, además de que existían evidentes conflictos de interés, que Wakefield, quien sabía que estaba impedido, nunca mencionó. 

En el 2010, un tribunal del Consejo Médico General del Reino Unido halló probadas 32 acusaciones contra Andrew Wakefield, entre ellas 4 por fraude y 12 por abusar de niños con discapacidad de desarrollo, en consecuencia, retiraron su licencia médica y eliminaron a Wakefield del registro médico, a causa de su mala praxis profesional, sus faltas éticas y su deshonestidad. Fue la sanción más dura que el Colegio Médico pudo imponer, que puso fin a la carrera médica de Andrew Wakefield.

En 2012 una investigación publicada en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias identificó el estudio de Andrew Wakefield como el artículo científico retractado más citado de todos los tiempos. Impedido para ejercer la medicina por su fraudulenta, corrupta y poca ética investigación en niños, Andrew Wakefield es una de las principales voces antivacunas que tanto dinero le han reportado y tantos negacionistas, cospiranoicos y tierraplanistas, a través de las redes sociales, fervorosamente han difundido por el ancho mundo. 

El médico británico sin licencia Andrew Wakefield no se retractó nunca a pesar de que le prohibieran ejercer la medicina en el Reino Unido, es más, se mantuvo y sostuvo que la última pandemia, la de COVID-19, era solo un engaño y que nadie debería vacunarse.

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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