Alcohol, historia, cultura y sociedad en Colombia

Abel Fernando Martínez Martín | 30/11/2020 - 11:17 | Compartir:

Nencatacoa era el dios Muisca de los tejedores de mantas y, en general, de los artistas, el único homenaje que recibía el dios en su honor era una borrachera. Los cronistas resaltan la afición de los aborígenes americanos por el alcohol, que hace parte de sus ritos y ceremonias, de "propensísimos a la embriaguez", los califica el franciscano fray Juan de Santa Gertrudis en el siglo XVIII. El cronista y sacerdote Bernabé Cobo, escribe de los aborígenes americanos: "se desmandan y dejan llevar sin rienda a la embriaguez, porque beben sin medida, que cuanto trabajan y adquieren se les va por este desaguadero". Los conquistadores ingleses de Norteamérica supieron utilizar el whisky como aliado para minar, a través del alcoholismo, la resistencia de los indios a la colonización.

Alcohol, historia, cultura y sociedad en Colombia
Museo Colonial, detalle de un cuadro perteneciente a la Compañía de Jesús, en donde se muestra el castigo que le espera al borracho en los infiernos, los clavos afilados atraviesan su cuerpo inmovilizado, mientras un diablo lo inunda de alcohol entre caras aterrorizadas ante el tormento.

En 1658 las autoridades del Nuevo Reino de Granada intentaron prohibir la chicha “bebida tan fuerte y contraria a la salud” que se asociaba a "graves y torpes pecados", con multas y azotes. Hacia 1675, en Santafé existían 811 chicherías, con un promedio de tres en cada cuadra. En 1699, el Capítulo de Popayán, prohíbe bajo pena de excomunión, el consumo de guarapo. En 1701 el arzobispo de Bogotá excomulgó a quienes: "fabricasen, vendiesen o compraran la chicha de miel". Una Real Cédula de 1725 reprime el consumo de la chicha: "por los gravísimos daños que ocasiona así en lo temporal como en lo espiritual" y otra de 1751 vuelve a prohibirla. A su vez, en 1749, el rey Fernando VI, obliga al monopolio del aguardiente por parte de la corona. El arzobispo virrey Caballero y Góngora, al trasladar a Caño del Loro, el hospital para leprosos que estaba cerca de las murallas de Cartagena, le asigna las rentas de aguardiente para su sostenimiento.

Simón Bolívar, en 1820, dicta un drástico decreto prohibiendo para siempre las chicherías en Sogamoso. Médico de la Independencia, José Félix Merizalde, publica en 1828 el Epítome de los Elementos de Higiene, donde se refiere a la Chicha como "vino colombiano muy nutritivo", a la vez, sostiene: "La mayor parte de las desgracias que sufre el hombre se las debe al vino y al amor". Durante las guerras civiles del siglo XIX, los soldados mezclaban aguardiente con pólvora porque les infundía valor. Viajeros del siglo XIX definen Colombia como un país: “de formidables bebedores”. 

El filólogo Rufino José Cuervo, funda en 1879 la primera fábrica de cerveza del país, que vende tres años después ante la preferencia de los consumidores por la chicha y el guarapo. El chichismo es convertido en enfermedad por la mirada médica, en 1888 aparecen el Estudio químico, patológico e higiénico de la chicha, bebida popular en Colombia, de Liborio Zerda y el Estudio General, clínico y anatomopatológico de los efectos del uso y el abuso de la chicha, en la clase obrera de la ciudad de Bogotá de Josué Gómez y en 1889, la obra del Luis E. García: Diagnóstico Diferencial entre el Alcoholismo y el Chichismo, año en que se crea la Cervecería Alemana Bavaria de Kopp, que - sigue la ambigüedad - utilizó razones de salud para imponerse en el mercado. Un aviso titulado: Interesante al Público, de 1892, firmado por el ministro de Relaciones Exteriores Marco Fidel Suárez, dice: "Certifico que la cerveza Bavaria me ha mejorado mucho en una dispepsia crónica que sufro hace algún tiempo", termina diciendo, el futuro presidente de Colombia, que las cervezas extranjeras le producen lo contrario. Además, se le atribuyen virtudes medicinales contra el dolor de garganta, el insomnio y la escasez de leche de las nodrizas.

En 1912, el general Rafael Uribe Uribe presenta un proyecto al Senado sobre reglamentación de bebidas alcohólicas, sostenía: "El alcoholismo es el cáncer social que nos devora y que está haciendo degenerar con rapidez la raza (…) que los colombianos beban mucho para que la renta de licores produzca lo más posible; es la propaganda oficial de la ebriedad". En 1919 Eliseo Montaña publica El Alcoholismo en Colombia y medios de Combatirlo, sostiene el médico paipano: "entre las causas de degeneración física y moral no hay ninguna otra que supere en importancia a la del alcoholismo". 

En los congresos médicos de 1913, 1918 y 1919 se presentan estudios sobre el alcoholismo y se piden medidas gubernamentales para controlarlo. En los años 20, algunos obispos tratan de prohibir el consumo de chicha bajo pena de excomunión, pero tienen que retractarse para no excomulgar pueblos enteros. En 1922 aparece una ley, que prohíbe vender chicha en la noche y en días festivos, que baja drásticamente los índices de violencia en Bogotá. Dos leyes antialcohólicas de 1923 y 1928 fracasaron porque los departamentos no podían prescindir de su renta. Sigue la Ambigüedad.

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Decano (e) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), profesor asociado de la Escuela de Medicina y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la misma universidad.

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