Las prebacterianas geografías médicas  

Abel Fernando Martínez Martín | 23/08/2026 - 15:04 | Compartir:

A partir del médico empirista Thomas Sydenham (1624-1689), la medicina ilustrada del siglo XVIII renueva la tradición hipocrática dando origen a la corriente higienista de la medicina, que presta atención al medio natural y su relación con las enfermedades que afectan a los seres humanos. El concepto hipocrático de constituciones epidémicas (katástasis), que revive y adapta Sydenham, quien estudia en Londres las epidemias del quinquenio 1661-1676, reestablece la estrecha relación entre las fiebres y el clima. Para Michel Foucault, se trata de un conjunto de acontecimientos naturales: “cualidades del suelo, climas, estaciones, lluvia, sequedad, centros pestilentes, penuria".

Las prebacterianas geografías médicas  
Carátulas de cinco geografías médicas. Arriba: del Brasil; una Topografía Médica, de Valencia y su zona, en España y una de Italia. Debajo: la de la ciudad de San Luís de Potosí, en México, y la Geografía Médica y Patología de Colombia de Cuervo Márquez, publicada en Bogotá y Nueva York en 1915.

Cien años antes de que el alemán Friedrich Ratzel (1844-1904) publicara Antropogeografía (1882), una reflexión sobre las relaciones existentes entre el espacio geográfico y la población humana, y el médico y zoólogo, también alemán, Ernst Haeckel (1834-1919) acuñara el término Ecología, los médicos higienistas habían resaltado el influjo del medio ambiente en la vida humana desde una perspectiva que anticipó los posteriores trabajos realizados por los ecólogos y los geógrafos. 

Desde finales del siglo XVIII, los médicos consideran la gran influencia del entorno ambiental y del medio social en el desarrollo de las enfermedades humanas, quienes critican la falta de salubridad de las ciudades industriales y las pésimas condiciones de vida y trabajo, proponiendo medidas de higiénicas y sociales. 

Con el arribo de la mentalidad etiopatológica de la mano con la nueva ciencia, la naciente bacteriología de Pasteur y de Koch, empieza la decadencia y desaparición de las geografías médicas, pasando la medicina occidental del paradigma de la multicausalidad hipocrática, que había revivido en el siglo XVIII, a la monocausalidad bacteriológica o unicausalidad etiopatológica, paradigma que caracteriza a los médicos e investigadores de finales del siglo XIX y principios del XX, proceso durante el cual se reorientan las líneas de investigación experimental en el laboratorio en medicina, que se integra a la clínica, privilegiando la mirada microbiológica, lo que marca el inicio de la decadencia y la desaparición de las geografías también llamadas topografías médicas. 

En Colombia, las geografías médicas fueron los primeros trabajos de epidemiología comparada que se realizaron. Estudiaron diversas regiones colombianas desde las tierras calientes, templadas y las frías, de los altiplanos andinos; abordaron, desde la ciudad de Cúcuta, departamentos como Caldas o Boyacá o regiones de tierras calientes, como el Valle del rio Magdalena, y unas, como la de Luis Cuervo Márquez (1863-1941), cubren el país, en la Geografía médica y patologías de Colombia; obra que publica en 1915. Consigna Cuervo Márquez que el clima es un fenómeno que está compuesto por la altura sobre el nivel del mar, la temperatura y la composición del suelo, la luz, el aire, la dirección de los vientos y las aguas. Destaca que, en Colombia, se encuentra en clara relación inversa con la altura sobre el nivel del mar, pues a mayor altura sobre el nivel del mar es menor la temperatura. 

Las geografías médicas buscaron precisar los caracteres propios de cada región estudiada, relacionándolos con las patologías locales. Los médicos planteaban la existencia de patologías propias, como las especies animales y vegetales en cada región, que sumadas crearían una medicina nacional. Refiriéndose al clima, consigna el médico tunjano Víctor Peñuela Rodríguez, en 1919, en sus Apuntaciones de Geografía e Historia Médicas del Departamento de Boyacá, la única geografía médica sobre Boyacá, que el clima frio del altiplano es sano, “delicioso para vivir”, un clima edénico, el del paraíso. No opina lo mismo de las tierras calientes donde todo se pudre, proliferan los insectos y las enfermedades contagiosas, que relaciona con la descomposición de sustancias vegetales, la putrefacción y la fermentación orgánica; regiones que, de la Cordillera Oriental, descienden hacia los Llanos Orientales o al valle del Magdalena.

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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