El beriberi es una enfermedad carencial con manifestaciones cardiovasculares y nerviosas, que se debe principalmente a la deficiencia de tiamina, la vitamina B1, en la dieta, ya que los seres humanos no la sintetizamos. El beriberi es una enfermedad que predominó, y que aún se presenta, en áreas donde la base de la alimentación es el arroz blanco, que ha sido descascarado. En países desarrollados, hoy, se relaciona con el alcoholismo, en nuestro país se describe su presencia en la Guerra con el Perú en los años 30 del siglo XX.
Beriberi es una palabra que proviene del principal idioma de Sri Lanka, el cingalés, beri, que significa no puedo y, claramente, se refiere a la fatiga y a la lentitud que presentan los enfermos de beriberi. La clínica médica describe dos variedades, el beriberi seco, que afecta al sistema nervioso periférico, y el húmedo, con edemas que pueden ser generalizados y falla cardiaca; lo más frecuente es que ambas formas se combinen. También existe una forma infantil.
El beriberi se hizo endémico en regiones altamente dependientes del arroz cuando se generalizó su descascarillado mecánico en los molinos y se dejó de hacer en las casas, para producir industrialmente la harina arroz blanco en sacos. En la cáscara, con que se alimentaba a los animales, se encuentra la tiamina del grano de arroz, su retirada hizo que millones de campesinos iniciaran una dieta desprovista de vitamina B1 y, rápidamente, se volviera endémica esta carencia nutricional, que se extendió como plaga por el sudeste asiático con la industrialización a finales del siglo XIX y en la India, Japón y China. La reincorporación del salvado a la molienda hizo que la epidemia desapareciera de Asia tan rápidamente como había surgido.
El Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1929 fue concedido al bioquímico de la Gran Bretaña Frederick G. Hopkins (1861-1947), profesor de la Universidad de Cambridge, y fue compartido con el médico militar holandés Cristiaan Eijkman (1868-1930), profesor de la Universidad de Utrecht, que se había formado con Robert Koch en la universidad de Berlín, quien no pudo recoger el Nobel por padecer una grave enfermedad, de la que fallece al año siguiente.
Eijkman fue un médico militar doctorado en Ámsterdam (1883), enviado a Sumatra ese año y a Java en 1885, de donde regresa enfermo de malaria a Holanda. Tras proseguir su formación con Koch, regresó a Yakarta como miembro del Duch Beriberi Committee. En 1886 y 1897 estuvo dedicado a la investigación bacteriológica del beriberi. Notó semejanza entre los síntomas de una neuritis de las gallinas y los síntomas neurológicos del beriberi. Observó que las aves enfermas eran alimentadas con arroz sin cascara, pero fracasó en sus intentos de inocular, siguiendo a Koch, la enfermedad a otra gallina sana. Eijmaan solicitó al Servicio Médico Civil de Java realizar un estudio epidemiológico entre los reclusos y volvió a establecer relación entre consumo de arroz sin cáscara y beriberi. Publicó los resultados en la revista Virchow's Archives (1897). A finales de 1896, Eijkman regresó, enfermo, a Holanda.
Para Eijkman, la corteza del arroz contenía una antitoxina que anulaba una toxina que segregaba un microorganismo, cuyo desarrollo favorecía la dieta de arroz sin cáscara. Eijkman recomendó llevar a cabo experimentos rigurosos que relacionaran la dieta y el beriberi. En el Congreso Internacional de Medicina de Londres (1913) aún no estaba convencido de su origen nutricional. Tras dicho congreso, Eijkman cambió de opinión, pero la puerta para nuevas investigaciones ya estaba abierta.
Frederick G. Hopkins empezó a estudiar química en la Universidad de Londres a los 27 años y, con 32, inició estudios de medicina en el Hospital Guy. Fue profesor de fisiología clínica en la Universidad de Cambridge y, desde 1914, el primer profesor de bioquímica (1921-1943). Miembro de la Royal Society (1905) fue su presidente (1930-1935) y, desde 1933, de la British Association for the Advancement of Science. Fue nombrado caballero por el rey Jorge V.
Cuando, en 1914, estalló la Primera Guerra Mundial y los alimentos empezaron a escasear por la contienda, sus investigaciones se centraron en cómo racionar los alimentos y elegir los de más valor nutricional. Su principal contribución es el conocimiento de las sustancias elementales que el organismo necesita obtener a través de la dieta y que su falta lleva a ciertas enfermedades. Descubrió que los alimentos tenían relación directa con el crecimiento y comprobó que el consumo de leche conseguía reanudar el crecimiento detenido de un ser vivo en formación. El nombre de vitamina, para estas sustancias, fue propuesto por el bioquímico polaco Casimir Funks, de la palabra latina vita (vida) y amina, el nombre del grupo químico de estas sustancias (aunque no imprescindible). Con el trabajo de Hopkins se descubrió la relación entre las vitaminas, determinados procesos vitales y ciertas enfermedades que hoy llamamos carenciales, nutricionales o avitaminosis.
Abel Fernando Martínez Martín
Doctor en Medicina y Cirugía, magíster y doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).