Miguel Servet, circulación pulmonar y libertad de conciencia

Abel Fernando Martínez Martín | 20/09/2021 - 15:05 | Compartir:

El médico y filósofo español Miguel Servet (1506-1553), nacido en Villanueva de Sigena, reino de Aragón, también fue llamado Miguel de Villanueva debido a las persecuciones que tuvo que soportar este hombre del Renacimiento, quien vivió la mayor parte de su vida en Francia en la clandestinidad; es el único reformador que fue quemado tanto por los católicos, que lo hicieron en efigie, como por los protestantes de Calvino, que lo hicieron en la hoguera en Ginebra, condenado por hereje. La importancia histórica del filósofo y médico aragonés es consecuencia de su lucha por unos de los pilares básicos de nuestra convivencia, la tolerancia, la libertad de creencias y la libertad de conciencia, que simboliza.

Miguel Servet, circulación pulmonar y libertad de conciencia
A la izquierda, retrato de Miguel Servet, grabado al buril realizado por el artista Christoffel van Sichem que tiene la inscripción: "Michael Servetus Hispanus de Aragonia". El libro de Servet se haya en la Biblioteca Nacional de España en Madrid. A la Derecha, estatua del médico y filósofo español condenado a la hoguera en Ginebra por Juan Calvino. La estatua representa a Miguel Servet maniatado a la estaca de la hoguera, y se encuentra en la plaza Aspirant Dunand de París. La iconografía de la ilustre víctima de la intolerancia comenzó tarde, ya que todos los monumentos a la memoria de Servet son del siglo XX.

Servet se destacó en los campos de la Geografía, la Astronomía y la Astrología, en la terapéutica farmacológica y en Medicina y Anatomía, por su descubrimiento de la circulación menor de la sangre o circulación pulmonar, así como en el campo de la Filosofía y la Teología. Completa sus estudios jurídicos en la Universidad de Toulouse. De 1530 a 1532 está en Basilea y Estrasburgo, donde discute con reformadores y escribe sus primeras obras: Sobre los errores de la Trinidad y Dos diálogos sobre la Trinidad. La circulación menor de la sangre la expondrá Servet, no en un libro de medicina, sino en el tratado de teología la Restitución del Cristianismo.

Servet tenía 21 años cuando fue perseguido por la Inquisición aragonesa y se le cerraron las puertas de las ciudades alemanas y suizas. Decide ir a Francia, a Lyon y a París, para evitar problemas, cambia su identidad por la de Miguel de Villanueva, nacido en Tudela. En la Facultad de Medicina de París, fue condiscípulo de Andrés Vesalio, padre de la Anatomía Moderna. Antes de ser médico, Servet compuso cuatro obras médicas en París y, siendo médico, publicó seis obras médicas más, estas últimas secretas, entre ellas la que describe, por primera vez, la circulación menor en Occidente, que los árabes conocían.

El mismo año de su muerte, en 1553, su último acto médico fue curar a los detenidos de la prisión en Viena del Delfinado, ciudad francesa situada junto al Ródano donde, inmediatamente, fue encarcelado. Huye de la ciudad, en la que fue procesado y quemado en efigie. Servet aparece el 13 de agosto de 1553 en Ginebra, Suiza, donde es hecho prisionero y, en un juicio rápido, condenado a morir en la hoguera el 27 de octubre en la colina conocida con el nombre de Campo del Verdugo.
Siempre en sus obras se encuentran referencias al filósofo humanista de los Países Bajos Erasmo de Róterdam y, en el campo de la medicina, las referencias galénicas son muy abundantes. La primera descripción impresa de la circulación menor se encuentra en cinco páginas (168 a 173). 

Servet cree que el espíritu divino está en la sangre, tiene su origen en el ventrículo izquierdo del corazón y los pulmones contribuyen en su generación. Es un espíritu elaborado por la fuerza del calor que se engendra en los pulmones, de una mezcla de aire, inspirado con sangre en el ventrículo derecho que la transmite al izquierdo; no a través del tabique interventricular, pues la sangre es impulsada desde el ventrículo derecho, por un largo circuito a través de los pulmones. La sangre se convierte en roja clara y es llevada hacia la arteria venosa (venas pulmonares). La sangre mezclada con aire inspirado se purifica y es atraída desde el ventrículo izquierdo en la diástole, afirmaba Servet. 

La circulación pulmonar no se mencionó ni en el proceso inquisitorial llevado a cabo por las autoridades católicas ni en el de Ginebra, donde Servet terminó en la pira de los calvinistas.

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, Magister y Doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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