Los Lazaretos de Observación, Detención, Espera y Cuarentena 

Abel Fernando Martínez Martín | 28/09/2020 - 10:38 | Compartir:

Se denominan lazaretos de observación, detención, espera y cuarentena a las edificaciones preparadas para albergar a personas contaminadas, animales y mercancías que se sometían a cuarentena. Estaban situados en los puertos marítimos, debido a la gran afluencia de pasajeros contagiados por la peste que acudían de todos los lugares del mundo. A raíz de la mortal epidemia de peste del siglo XIV, que afectó seriamente la población europea, se empezaron a excluir de los puertos los barcos infectados o sospechosos de estarlo al provenir de regiones infectadas.

Los Lazaretos de Observación, Detención, Espera y Cuarentena 
El Lazareto de Ancona, llamado también Mole Vanvitelliana, por el apellido de su constructor, es un gran edificio con un área de 20.000 metros cuadrados, que está ubicado en la ciudad italiana de Ancona, localizado aislado y rodeado de agua construido sobre una isla artificial en medio del puerto sobre el mar Adriático en el centro de Italia, diseñado y construido por el arquitecto Luigi Vanvitelli entre 1733 y 1743 para servir como lugar de cuarentena, almacén portuario, hospital y fortificación. 

La primera cuarentena fue practicada en el puerto de Marsella en 1383. En el puerto de Ragusa los sicilianos habían establecido una detención de un mes a los barcos, una treintena, en 1377. Venecia la aplica en 1403. El primer lazareto, o estación de detención, instituido en el mundo con ese nombre, se establece en Pisa en 1464, cerca de la iglesia de San Lázaro. 

En España, Carlos III en 1787 crea el Lazareto de Espurgo, con el fin de proteger el comercio mediterráneo, certificando la salud de marinos y la limpieza de barcos y mercancías. Este lazareto, ubicado en la isla de Menorca, se llamó de Mahón. Su estructura, con sectores diferenciados de limpios, sospechosos, contactos y apestados, separados entre ellos por dobles muros de 7 m. de altura, para evitar el paso de miasmas favorecidos por las corrientes de aire; sus duchas y bañeras de agua con vinagre y vapores de azufre, y sus pasillos laberínticos lo convirtieron en el máximo exponente del control de enfermedades como el cólera, la peste y la fiebre amarilla en España. 

Trece lazaretos de cuarentena funcionaron en Europa. De todos, el Lazareto de Mahón fue el más duradero (1812-1908). Se calcula que cerca de 150.000 barcos atracaron en sus muelles, 15.000 de ellos no recibieron la "patente de limpio" y cerca de 3.000 marinos fueron sepultados en su cementerio situado al este del islote, para que la brisa de poniente llevara lejos el aire contaminado por los miasmas. Los más importantes lazaretos de cuarentena en Europa fueron: Trieste, Semlin, Malta, Marsella, Nisida, San Carlo, San Jacobo, Ancona y Venecia. 

En Colombia existieron lazaretos de espera y cuarentena a finales del siglo XIX. Un acuerdo "Sobre Cuarentenas", de 21 de mayo de 1888, reglamenta las cuarentenas marítimas en Colombia, estableciendo dos tipos: las cuarentenas de observación, que se realizan durante 7 a 10 días en el mismo barco, dependiendo del tipo de enfermedad, y las cuarentenas de rigor, que se debían hacer en lazaretos. Estos lazaretos se describen así en los documentos: "salones grandes y cómodos permitirán recibir en ellos a las personas de fuera [...] se suprimirán las rejillas y todo lo que pueda influir de una manera perjudicial sobre la parte moral de los cuarentenarios". Se estableció también que: "edificios o cuerpos de edificios serán destinados en los lazaretos al servicio de los enfermos". Los lazaretos están destinados a los pasajeros, a los animales y a las mercancías, que, "sometidas a la libre circulación del aire", son "purificadas" y desinfectadas por la aireación. 

En el número 68 de la Revista Médica de 1881, editada en Bogotá, aparece una resolución sobre el tema de las cuarentenas marítimas, que fueron reestablecidas en Colombia tiempo después de haber sido derogadas por los liberales radicales en 1850, aduciendo que impedían el principio de la libertad de comercio que ellos a toda costa defendían. La resolución indica que en los puertos colombianos se deben establecer: "lo que en Europa llaman lazaretos o locales de espera, montados con todas las condiciones de aislamiento, ventilación y aseo".

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Decano (e) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), profesor asociado de la Escuela de Medicina y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la misma universidad.

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