La Fuente de la Juventud de La Florida

Abel Fernando Martínez Martín | 25/11/2019 - 08:30 | Compartir:

En la antigua Grecia, Heródoto, el primero de los historiadores, cuenta en sus libros en honor de las Musas que los etíopes, a los que situaba en el extremo del mundo conocido por los griegos, alcanzaban la edad de 120 años, según el cronista griego, gracias a su dieta: “carne cocida era su comida y la leche fresca su bebida” y a los baños que se realizaban en una fuente, no será la única fuente de juventud que llenan las diversas mitologías de los seres humanos en todos los tiempos a lo largo y ancho del planeta. A los mitos de la Antigüedad y de la Edad Media sobre la rejuvenecedora fuente de la vida eterna, la cura de las enfermedades, la salud perpetua y la inmortalidad, se suma el conjunto de maravillas y riquezas, que presuntamente se encontraban en el Nuevo Mundo, recién descubierto por Cristóbal Colón en 1492. 

La Fuente de la Juventud de La Florida
Grabado de 1885 que ilustra la llegada de una de las tres naves de la expedición de Ponce de León a La Florida, que partio de Puerto Rico en 1513, en busca de la fuente de la juventud en la isla de Bimini.

Veinte años más tarde, en 1512, se otorgaba al conquistador español Juan Ponce de León y Figueroa (1460-1521) una capitulación por el descubrimiento de la isla de Bímini y un año después, éste emprendía el viaje por las islas antillanas que concluiría en el continente. El conquistador de la provincia de Valladolid, Juan Ponce de León, participó en el asedio y toma de la mora Granada, fue paje de Fernando El Católico, vino a América con Colón, participó en la conquista de La Española (Santo Domingo), y fue el primer gobernador de Puerto Rico.

Se iniciaba la exploración del territorio de la Florida, que bautizó así Juan Ponce de León por su abundante vegetación, sus flores tropicales y por producirse el descubrimiento en fechas de la Pascua florida de 1513, y la colonización del sur de los actuales Estados Unidos. El interés de Ponce de León en su expedición fue el de encontrar una fuente de la juventud cuya información era supuestamente conocida entre los indígenas de las islas de Cuba y La Española, "fuente que hacía rejuvenecer o tornar mancebos a los hombres viejos". No hay referencia en las informaciones indígenas a tesoros o riquezas, sólo se menciona a la isla por la mítica fuente de la eterna juventud.

Ponce de León escribió al rey pidiendo permiso para explorar la isla de Bímini, el permiso le fue concedido el 23 de febrero de 1512, y el 4 de marzo de 1513 partía Ponce de León del puerto de San Germán en Puerto Rico hacia La Florida con tres naves. A su regreso, el 27 de septiembre de 1514, recibió el nombramiento de Adelantado y Justicia Mayor de La Florida y Bímini. Herido de un flechazo en La Florida, años más tarde, se trasladó a La Habana, donde falleció Ponce de León, a los 61 años, en 1521, demostrando con su muerte que nunca pudo encontrar la fuente de la eterna juventud.

La importancia histórica de este viaje radica en el descubrimiento de la Florida; también a que, bordeando las costas de La Florida, Ponce de León descubrió la corriente del Golfo; sin embargo, su nombre quedó asociado a la supuesta obsesión por encontrar la fuente de la juventud. La visión literaria, se impuso sobre la histórica. Una versión del tema la escribió, bastante lejos en distancia y clima, en la encomendera ciudad de Tunja el Beneficiado de la Iglesia Mayor y poeta Juan de Castellanos en su obra Elegías de Varones Ilustres de Indias, que dedica seis estrofas a la Fuente de la Juventud y al conquistador Ponce de León:


“Entre los más antiguos desta gente 
había muchos indios que decían
de la Bimini, isla prepotente, 
donde varias naciones acudían,
por las virtudes grandes de su fuente, 
do viejos en mancebos se volvían,
y donde las mujeres más ancianas, 
deshacían las arrugas y las canas.
Bebiendo de sus aguas pocas veces, 
lavando las cansadas proporciones
perdían fealdades de vejeces
 sanaban las enfermas complexiones
los rostros adobaban y las teces 
puesto que no mudaban las facciones
y por no dejar de ser doncellas
del agua no salían todas ellas

La fama pues del agua se vertía
por los destos cabildos y concejos
Y con imaginar que ya se vía
en mozos se tornaron muchos viejos:
prosiguiendo tan loca fantasía
sin querer ser capaces de consejos;
y así tomaron muchos el camino
de tan desatinado desatino".

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Decano (e) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), profesor asociado de la Escuela de Medicina y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la misma universidad.