Tyhyguy: El Borrachero

Abel Fernando Martínez Martín | 18/06/2018 - 08:08 | Compartir:

Escopolamina, Hioscinamina y Atropina son los alcaloides de las plantas herbáceas de la familia de las solanáceas, familia que tiene 2.400 especies que se extienden por todo el mundo e incluye, al tomate, la berenjena, el ají, la papa, el tabaco, la mandrágora, el estramonio, el borrachero y las petunias. Alcaloides sicotrópicos que varían en composición según la especie y que los seres humanos consumen y consumieron o persiguen y persiguieron a través de todos los tiempos.

Tyhyguy: El Borrachero
Brugmansia Feingold, planta de la familia de las solanáceas, utilizada desde tiempos precolombinos y vinculada a las prácticas chamánicas, conocida también como Cacao Sabanero, Borrachero, o Burundanga.

Llámese Mandrágora desde Hipócrates o Beleño, del que tenemos testimonio de su uso desde hace 35 siglos entre los egipcios o Belladona (Atropa Belladona), que usaban las romanas para causar midriasis y rubicundez y quedar como Bellas Donas. Atropina viene de Átropos, la griega Parca, que corta el hilo de la vida. Osea nuestro género Datura, borrachero, estramonio, burundanga, cacao sabanero o floripondio o kantuta en el aimará de los Andes peruanos o tyhyguy entre los Muiscas del altiplano cundiboyacense, donde es abundante y que mucho utilizaron, a decir de los cronistas, y que tanto se utiliza según las crónicas judiciales. 

La Datura es de las más importantes plantas mágicas y medicinales usada por los hombres de todos los tiempos y continentes. Las Daturas o borracheros, contienen mayores cantidades de escopolamina que sus parientes del Viejo Mundo. Muchas culturas indígenas actuales la siguen utilizando en prácticas adivinatorias para encontrar objetos perdidos o identificar ladrones, así como es parte de la medicina tradicional. La Escopolamina, inhibidor de la Acetil Colina es un parasimpaticolítico, que produce alucinaciones, locura y muerte. 

La Escopolamina se ha usado en anestesia, en el tratamiento del mal de Parkinson, en el infarto, para tratar a los intoxicados con hongos y a los adictos a los opiáceos, se encontraba en remedios contra el resfriado, para la úlcera, los cólicos y otras molestias gastrointestinales, que se utilizó en los excesos de sudoración, en el asma, las hemorroides, los fondos de ojo, en los ritos de iniciación, en las intoxicaciones rituales, en la búsqueda del éxtasis, en la elaboración de filtros amorosos, en pócimas de brujería europea, en el entierro vivos de esclavos y mujeres para acompañar en su tumba al cacique Muisca, para poner a delirar y alucinar a los soldados de Jiménez de Quesada en 1537, en Chocontá, cuando las indias le pusieron a la comida de los españoles para evitar ser violentadas por ellos. El obispo y cronista mestizo Lucas Fernández de Piedrahita cuenta: "Las indias, que iban violentadas en servicio de los españoles, echaron en la comida cierta hierba llamada Tetec y vulgarmente borrachera", para prácticas de adivinación, para el parto, para producir un sueño tranquilo sin pesadillas, para la investigación de la memoria porque atraviesa la barrera hemato-encefálica y produce amnesia irreversible, para los partos y abortos del ganado, para atracos, robos, violaciones, secuestros y está siendo utilizada en Los Álamos, Nuevo México, E. U. por su propiedad de fijar a una proteína de sus células elementos radiactivos de los desperdicios nucleares.
 

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Profesor asociado de la Escuela de Medicina de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la UPTC.