Malaria o Paludismo, modelo de enfermedad tropical

Abel Fernando Martínez Martín | 09/09/2019 - 06:56 | Compartir:

Para el historiador de la medicina William Mc Neill, las dos enfermedades africanas más importantes que se establecieron posteriormente en el Nuevo Mundo, a raíz del tráfico de esclavos, fueron la Malaria y la Fiebre Amarilla y luego se diseminó a todos los continentes con la única excepción de la gélida Antártida donde no vive el mosquito transmisor. En el periodo Neolítico, hace unos 10,000 años, la Malaria empezó a tener mayor impacto en la supervivencia de los seres humanos, coincidiendo con el comienzo de la agricultura, la cría de ganado, las basuras, las aguas estancadas y el aumento de los mosquitos del género Anopheles. La Malaria se convirtió para los médicos del siglo XIX en el modelo de todas las Enfermedades Tropicales. 

Malaria o Paludismo, modelo de enfermedad tropical
Murieron millones de hombres a causa del paludismo y siguen muriendo miles en el siglo XXI, entre ellos el emperador Carlos V, el papa Urbano VII, el geógrafo italiano Agustín Codazzi, el político inglés Oliver Cromwell, el médico misionero y explorador británico David Livingstone, el navegante portugués Vasco da Gama y la monja de origen albanés que trabajaba en la India, madre Teresa de Calcuta.

Malaria, paludismo, fiebres palúdicas o fiebres intermitentes, tercianas o cuartanas, son diversos nombres para la misma enfermedad. Malaria y Paludismo son dos palabras de origen italiano, el nombre de Malaria se refiere literalmente al "Mal Aire", a los miasmas, que se desprendían de las aguas estancadas y de los pantanos producidos por las sustancias orgánicas en descomposición. La palabra Paludismo alude a lo mismo, a pantano, cuyo nombre italiano es "palude", en latín "palus". En los textos hipocráticos se habla de fiebres tercianas y de cuartanas y de días críticos, el enciclopedista romano Celso se refiere a ellas en su obra médica. Los romanos tenían una diosa llamada Febris, que protegía a estos enfermos, con tres templos en la antigua Roma, se cree que la deidad romana se pudo haber originado en el dios etrusco Februs. 

El paludismo reinaba desde hace siglos en el mar Mediterráneo, donde no fue un viajero de paso como lo fue en otras enfermedades. El Paludismo encontró en el Mediterráneo, desde antes de llegar los romanos a Italia, su lugar de asentamiento aprovechando sus planicies y tierras bajas inundadas. El Paludismo se llevó al emperador Carlos V, en el Monasterio de Yuste, en Cáceres, en Extremadura, a donde se había retirado tras abdicar al trono a favor de sus dos hijos. Carlos I de las España y V de Alemania; fallece el 21 de septiembre de 1558, a los 58 años. El médico británico Sir Ronald Ross, un cirujano militar que trabajaba en Secunderabad, en la India, probó en 1897, que la malaria era una enfermedad transmitida por mosquitos por lo que obtuvo el premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1902.

Este mal se agravará más cuando, a partir del siglo XVIII, los cultivos arroceros empiecen a extenderse y a ocupar nuevas tierras que son inundadas para dedicarlas al cultivo. Originario de África, el paludismo se extiende a todo el mar Mediterráneo, donde mora por siglos y de ahí pasa a Asia y a Europa y, después del descubrimiento, pasa a América y más tarde llega a Oceanía.

Dos décadas después del descubrimiento del parásito del Paludismo por el francés Alfonso Laverán, ganador del premio Nobel de medicina en 1907, por su descubrimiento de los parásitos protozoarios como agente causal de enfermedades infecciosas como la malaria, la sangre de los enfermos palúdicos le fue inyectada a los enfermos de neurosífilis y después a otros pacientes psiquiátricos, en los que se buscaba causar convulsiones por la fiebre producida, "tratamiento" que fue  inventando por el psiquiatra vienés Wagner von Jauregg, en 1917, conocido como malarioterapia. Von Jaureg fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1927 por su descubrimiento del valor terapéutico de la malaria en el tratamiento de la demencia paralítica.

17 científicos, bajo la supervisión del jefe de la arqueología egipcia, Zahi Hawass, sometieron a la momia del joven faraón egipcio Tutankamón y a otras 15 momias más, a una batería de análisis, entre ellos de ADN. Las investigaciones demostraron, según el estudio publicado en la revista norteamericana Jama, con el título "Ancestros y patologías de la familia del faraón Tutankamón", que el joven faraón, muerto a la temprana edad de los 19 años, padecía también de paludismo y que ello influyó en la temprana muerte del joven emperador egipcio. La Malaria sigue siendo endémica en más de 100 países con zonas tropicales y subtropicales.

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Profesor asociado de la Escuela de Medicina de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la UPTC.