Lind, los cítricos y el Escorbuto

Abel Fernando Martínez Martín | 06/05/2018 - 16:44 | Compartir:

El médico escocés James Lind (1716-1794), formado en el Real Colegio de Cirugía de Edimburgo, su ciudad natal, ingresa, sin graduarse, como aprendiz de cirujano a la Armada Británica desde 1739, pasa a la historia de la medicina en el año 1753 al publicar su obra Tratado sobre la naturaleza, las causas y la curación del escorbuto.

Lind, los cítricos y el Escorbuto
El HMS Salisbury de la Royal Army. Journal of the Royal Society of Medicine y Lind dando limón a un enfermo de escorbuto, obra de James A. Thorn. A History of Medicine in Pictures.

James Lind, tuvo la oportunidad de observar, en los años 1746 y 1747, cómo se desarrollaba con violencia el escorbuto, durante dos travesías que realizó a bordo del buque HMS Salisbury como cirujano, una nave de 50 cañones encargada de patrullar el Canal de la Mancha, que duraron 10 semanas la primera y 11 semanas la segunda. El capitán del navío alimentó a los enfermos con provisiones frescas tales como caldos de cordero y aves, no obstante, llegaron vivos al puerto de Plymouth, en el suroeste de Inglaterra, solo 80 marineros de los 350 que se habían afectado por el escorbuto al que se le sumaron otras enfermedades que, como Lind observó, afectaron a los marineros del Salisbury. Unos murieron, otros tuvieron que desembarcar durante la travesía a causa de graves problemas de salud. 

El 20 de mayo de 1747, cuenta James Lind que atendió, a bordo del Salisbury, a 12 enfermos con escorbuto, a los que les dio diferentes tratamientos en seis grupos de dos, realizando, el que ha sido llamado por algunos, el primer ensayo clínico de la historia: "todos tenían las encías podridas, manchas en la piel, lasitud y debilidad de las rodillas y tuvieron la misma dieta: gachas endulzadas con azúcar, caldo de cordero, budines, galleta cocida con azúcar, cebada, arroz, pasas, sagú y vino. Dos de estos enfermos recibieron diariamente, de forma extra, un cuarto de galón de sidra tres veces al día, otros dos tomaban dos cucharadas de vinagre tres veces al día. Dos de los más graves recibían media pinta de agua de mar. Otros dos recibían dos naranjas y un limón por día. Dos más recibían 25 gotas tres veces al día de elixir de vitriolo. Los dos enfermos restantes tomaban semilla de nuez moscada tres veces al día y una mezcla de ajo, semilla de mostaza, bálsamo del Perú y resina de mirra". Lind se da cuenta enseguida que, los efectos benéficos se notan rápidamente en los dos enfermos alimentados con naranjas y limones, recuperándose uno en solo seis días, el otro, que tardó unos días más en recuperarse, se convirtió en enfermero. 

En 1748, Lind se retiró de la marina y escribió su tesis acerca de las muertes por enfermedades venéreas y ejerció como médico en Edimburgo. Pese a que Lind concluía en su libro de 1753, que las frutas cítricas tenían una “ventaja peculiar”, creía que el escorbuto era producto de causas como la “dieta inadecuada, aire y confinamiento”. Intentó concentrar el jugo de los cítricos mediante cocción para facilitar transporte y almacenamiento, pero con ello destruía la vitamina C, el ingrediente activo desconocido en el momento, su remedio no funcionaba. Pasaron 42 años desde la publicación hasta que, en 1795, el almirantazgo británico impuso los cítricos en la dieta de los marineros. Lind había muerto el año anterior.

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Profesor asociado de la Escuela de Medicina de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la UPTC.