Epidemias de gripa en Colombia antes de la de 1918

Abel Fernando Martínez Martín | 01/11/2021 - 08:45 | Compartir:

En 1879, surgió en Bogotá una epidemia de gripa, en marzo y terminó en agosto. Jorge Laverde, en su tesis de grado en Medicina sobre la gripa de 1918 en Bogotá, resalta que los síntomas, las complicaciones y la difusión de la enfermedad en Colombia: "fueron en todo semejantes a las de la epidemia que actualmente (1918) ataca a Bogotá".

Epidemias de gripa en Colombia antes de la de 1918
Fotografía del profesor Abraham Aparicio Cruz (1849-1914), quien se graduó como médico en 1871, era natural de Buga y fue miembro de la Junta Central de Higiene, así como fundador de la Academia Nacional de Medicina y profesor de Terapéutica en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, quien llegó a ser también alcalde de la ciudad de Bogotá. Aparicio, reseñó en la Revista Médica la pandemia de gripa de 1890, que alcanzó una gran expansión geográfica y unas elevadas tasas de mortalidad en el país. El doctor Abraham Aparicio publicó en la Revista Médica su trabajo 'El catarro epidémico y el dengue en Bogotá', en el también pandémico año de 1890.

Enrique Castilla, en su tesis de grado Historia de la Gripa en Colombia (1922), la califica como la primera epidemia de gripa estudiada en el país, relacionándola con el periodo de lluvias y de bajas temperaturas: "se presentó en marzo de 1879 una epidemia de gripa, la primera cuya descripción se hizo detalladamente en Bogotá y que durante el primer mes se caracterizó, por una coriza aguda, bronquitis con accesos de tos, dolor de cabeza y de garganta, a veces un ligero catarro y fiebre que duraba dos o tres días y que se resolvió después de una gran sudación, dejando a los atacados con extrema debilidad, dolores musculares y neuralgias de tipo intermitente. Durante abril la epidemia se hizo más extensa y los síntomas más marcados, especialmente la coriza; los que eran atacados, tenían flujo abundante por la nariz, dolor en los ojos con enrojecimiento y lagrimeo que les hacía soportar mal la luz, calofríos repetidos y cefalalgia supraorbitaria; elevación de temperatura… hemorragia en forma de epistaxis, hemoptisis, hematemesis y metrorragias y del lado digestivo catarro gástrico, teniendo por compañeros el dolor en los músculos abdominales y diarrea con estrías sanguinolentas".

El académico Abraham Aparicio, reseña en la Revista Médica, la pandemia de 1890, que alcanzó gran expansión y elevada mortalidad: "La epidemia que repentinamente ha llegado a Bogotá, que está hoy en la plenitud de su evolución, no es la enfermedad conocida con los nombres de catarro y de peste, no es una simple coriza… aparecen mezclados, en proporciones variables, varios síntomas característicos de la fiebre dengue, y muchos de los que constituyen la influenza, nueva entidad patológica que la prensa médica francesa quiere últimamente que se acepte como denominación más apropiada".

La pandemia de 1890 llegó en barco de Europa, se extendió con rapidez y reportó casos en Bogotá, antes que en la costa: "El actual Catarro epidémico de Bogotá… después de recorrer toda la Europa, llega a la América del Sur. Otra razón más en apoyo de esta creencia es la manera repentina como la enfermedad hizo su llegada a esta capital y la rapidez con que se extendió… no se tenía noticia de que la tal epidemia hubiese llegado a nuestro litoral".

La tercera parte de los habitantes de Bogotá fueron afectados por la gripa, haciendo estragos en colegios y cuarteles, colapsando los hospitales: "no hace un mes que esta epidemia se presentó en Bogotá… y más de la tercera parte de la población la ha sufrido… sus principales focos de difusión han sido las grandes aglomeraciones de individuos, los cuarteles y los colegios. El Hospital Militar se vio repentinamente invadido por tan extraordinario número de enfermos… en dos días su número pasó de 300, se agotaron los locales y no hubo materialmente cómo recibir más". Aparicio cuenta el tratamiento: "al principio un purgante o vomi-purgante... quinina en los casos de marcada intermitencia, así en la fiebre como en la aparición de neuralgias. Los diaforéticos y los pectorales se han usado profusamente".

Pablo García Medina, en 1890, escribe en la Revista Médica 'El Dengue y la Grippe', donde sostiene que el dengue es una entidad distinta a la gripa. Menciona que la epidemia llegó a Bogotá en marzo, se calmó en junio, volvió a presentarse a fines de julio y duró hasta octubre de 1890. Consigna epidemias en 1893 y 1902. En Tunja, en abril de 1890, el gobernador nombró, por un mes, médico para el Colegio de Boyacá al doctor Hipólito Machado, al ser: "considerable" el número de alumnos atacados por la epidemia. Tres días más tarde, Gil Márquez, médico de la penitenciaría de la ciudad, certifica que el recluso Pedro Cely, "que entró al establecimiento con anemia profunda, murió ayer, a consecuencia de ésta, complicada con la epidemia actual de Gripe".

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Abel Fernando Martínez Martín

Doctor en Medicina y Cirugía, Magister y Doctor en Historia.
Grupo de investigación Historia de la Salud en Boyacá- Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC).

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