El Tabaco de Tunja

Abel Fernando Martínez Martín | 27/05/2018 - 16:38 | Compartir:

Fray Alonso de Zamora (1635-1717) fue un religioso dominico nacido en Bogotá, cronista del siglo XVII del Nuevo Reino de Granada, quien escribió los cinco libros que conforman la Historia de la Provincia de San Antonio del Nuevo Reino de Granada, que se publica en 1701, que el dominico Zamora escribió entre 1791 y 1796, y se constituye en la primera historia de la provincia dominica de la Nueva Granada, desde la llegada de la orden al Nuevo Reino en el siglo XVI, hasta finales del barroco siglo XVII, en que se escribe esta obra.

El Tabaco de Tunja
Frontispicio del Libro Historia de la Provincia de San Antonio del Nuevo Reino de Granada, de 1701, escrito por el dominico Fray Alonso de Zamora.

Afirma Alonso de Zamora, quien será designado superior provincial en los primeros años del siglo XVIII, que el consumo de tabaco era muy abundante en el territorio, tanto fumado en forma de tabaco, como pulverizado en forma de rapé (palabra de origen francés que significa rallado) para luego ser aspirado por las narices, tabaco que se producía en el reino y además se exportaba: sobre el tabaco, afirma, "hay innumerables sementeras en todo este Reyno (…) suficiente para lo mucho que se gasta en humo, y en polvo (...) Salen muchas cargazones para el Reyno de Quito, y Cartagena". Continúa el cronista de la Orden de Predicadores del Nuevo Reino de Granada, afirmando que el rapé se fabricó por primera vez en la ciudad de Tunja, en la que no solo se sembró trigo y se hacía pan. Afirma Fray Alonso sobre el éxito que tiene el rapé que se envía a la península: "del que se lleva a España hacen grande estimación, donde lo llaman Tabaco de Tunja, porque en esta ciudad se empezó a moler, y recibir por las narices".

Para el cronista dominico, fueron los indios los que enseñaron a los españoles a usar la tabaquera anatómica para colocar el tabaco pulverizado y aspirarlo por las narices, la depresión triangular en la región radial dorsal de la mano al nivel de los huesos del carpo, específicamente el escafoides y el trapecio, como nos enseñaron en anatomía, tiene este nombre gracias al consumo del tunjano rapé, cuyo uso se extendió por todo el mundo. Continúa fray Alonso de Zamora su crónica, echándole la culpa del "vicio" a los aborígenes muiscas: "vicio que, habiéndolo enseñado los indios, se han extremado en él los españoles, y casi todas las Naciones Extranjeras". 

Parte de los rituales que realizaban los jeques (nombre que le dan los cronistas a los médicos sacerdotes muiscas) se hacían fumando o aspirando tabaco, que se utiliza como medicina, que mezclaban con otras sustancias como la coca, la chicha, la trementina y el yopo, relacionado el consumo de tabaco con estas prácticas consideradas por los evangelizadores como diabólicas, la Iglesia, desde el principio, se opuso a su uso entre los sacerdotes, por lo menos, antes de comulgar: "La prohibición que tenemos los sacerdotes para no recibirlo en humo antes de celebrar, consta de los Concilios Provinciales de Lima, y México". 

En el primer año del siglo XVIII, 1701, se publica la obra de Fray Alonso Zamora, y es el siglo XVIII, el que convierte la inhalación del tabaco en polvo, que se aromatiza adicionándole otras sustancias, convirtiendo la inhalación del rapé en una moda extendida entre los círculos aristocráticos europeos.

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Profesor asociado de la Escuela de Medicina de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la UPTC.