Ambulancias en la Guerra de los Mil Días

Abel Fernando Martínez Martín | 25/06/2018 - 08:09 | Compartir:

El 18 de octubre de 1899 se inicia en Santander la Guerra de los Mil Días, que enfrentó a liberales y conservadores por más de tres años, tras los cuales el liberalismo fue derrotado y el país quedó arruinado y devastado. Fue la confrontación más larga y cruenta de nuestra historia, siendo la batalla de Palonegro, cerca de Bucaramanga, entre el 11 y el 26 de mayo de 1900, la más grande y sangrienta de todas, participaron 26.000 hombres en un frente de 26 Km., con resultado de miles de cadáveres insepultos en el campo de batalla, epidemias, hambre y un caluroso y húmedo clima. 4.300 muertos y miles de heridos son el saldo. Tras Palonegro la guerra se convirtió guerra de guerrillas y se extendió por toda Colombia. El doctor Putnam reporta 1017 heridos atendidos en los hospitales de Bucaramanga y más de 1.200 enfermos. Con los cráneos de las víctimas de Palonegro se hizo en el cementerio de Bucaramanga la dantesca Pirámide de calaveras. El machete fue el arma más eficaz y temida, a machetazos murieron miles de colombianos. Se emplearon rifles de percusión, escopetas de fisto y modernos fusiles de repetición, espadas, bayonetas, lanzas, puñales, hondas, garrotes y, pocas veces, cañones.

Ambulancias en la Guerra de los Mil Días
Osario de Palonegro, cementerio de Bucaramanga, con cráneos de las víctimas sin identificar tras la Batalla en 1900. Fotografía de Amalia Ramírez de Ordóñez, de enero de 1901 y Niños combatientes. Fotografía publicada por L'illustration, en París, en julio de 1902. 

Los beligerantes, "particularmente el gobierno, tuvieron el más culpable olvido de la sanidad militar". No tuvieron camillas apropiadas para trasportar heridos. Las fuerzas del gobierno conservador contaron con mejor asistencia médica. Hubo ambulancias -puestos de socorro y hospitales de fiebre, de viruela y de sangre- donde se libraron batallas, que atendían a heridos y soldados enfermos de fiebre amarilla, dengue, malaria, disentería, viruela y tifo. Los médicos realizaban cirugías, reducían fracturas, ligaban arterias, suturaban, extraían proyectiles y amputaban. Las heridas penetrantes de tórax y abdomen eran mortales; agua oxigenada, alcohol y ácido fénico fueron usados como desinfectantes. El éter fue más utilizado que el cloroformo. Las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación participaron en las ambulancias, 40 hermanas estuvieron presentes en Palonegro. Los liberales, con el apoyo de la Cruz Roja Internacional, organizaron 2 ambulancias, la del Norte, dirigida por el cirujano Hipólito Machado, con 28 médicos, 42 practicantes, 8 hermanas, un farmaceuta y un capellán y la Ambulancia del Sur, dirigida por Juan Evangelista Manrique, con 8 médicos, 12 practicantes y 3 hermanas de la Caridad. A las fuerzas del Gobierno las atendió la Ambulancia del Norte del doctor Carlos E. Putnam, con 20 médicos, 13 practicantes y 4 hermanas. La Cruz Roja Colombiana nace en la Guerra de los Mil Días. La depresión, el suicidio y las deserciones se hicieron pasto entre los jóvenes reclutas, muchos niños. En el acorazado Wisconsin, de la armada estadounidense, se firma el tratado el 21 de noviembre de 1902 que da fin a la Guerra de los Mil Días. El saldo de la Guerra de los Mil Días fue de 80.000 a 120.000 muertos, en un país de cuatro y medio millones de habitantes.

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Profesor asociado de la Escuela de Medicina de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la UPTC.