Santa Librada, patrona de los partos difíciles y de la Independencia II

Abel Fernando Martínez Martín | 28/01/2019 - 10:56 | Compartir:

A santa Librada se le suele confundir con Wilgerfortis (Virgen Fuerte), virgen con barba crucificada al igual que Librada, que aparece en el norte de Francia, Alemania y países de la cuenca del Rin. Pocas historias de santas tienen tantos elementos fantásticos como el mismo nombre de la protagonista. Dignefortis, Wilgerfortis, santa Liberata, la santa de la Barba, santa Barbuda, Komina, Uncumber, Ulfe, Europia, etc.

Santa Librada, patrona de los partos difíciles y de la Independencia II
El Martirio de Santa Librada, óleo atribuido a El Bosco, tríptico que se encuentra en el Palacio Ducal de Venecia, Italia y Santa Wilgefortis crucificada, escultura del Museo Diocesano de Graz, Austria.

Santa Wilgerfortis es patrona de las mujeres obligadas a aceptar un matrimonio no deseado. Ella logró heroicamente resistir a la imposición de un matrimonio y dio testimonio con su vida. La historia medieval la ubica como hija del rey de Portugal. Su extraordinaria belleza y su condición noble la habrían hecho objeto de molestos pretendientes. Wilgerfortis no tenía intención de casarse, llevaba una vida austera y religiosa. Un día el padre hace un acuerdo con el rey de Sicilia, hombre de alrededor de 50 años y le envía un retrato de su hija. El rey al contemplar la belleza de Wilgerfortis acepta inmediatamente el matrimonio propuesto. Cuando la noticia llega a Portugal, el padre la recibe como un excelente acuerdo político y su hija como una sentencia de muerte. 

No había posibilidad de resistir al mandato del padre. Wilgerfortis en una tensa espera se niega a comer y consagra todas sus energías a la oración, pidiéndole a Dios que la libere de su belleza que tanto pesar y dolor le causaba. La joven pidió a Dios que la despojase de sus atributos de belleza femenina, que la convirtiese en un ser repulsivo y poder así desanimar a su pretendiente, el milagro sucedió, su cuerpo se virilizó, le creció una espesa barba, se llenó de bello, se agravó su voz. Cuando el rey de Sicilia, que era musulmán, llega a Portugal y conoce a la joven prometida a quien le había crecido el vello facial, se marcha ofuscado y se niega a casarse con una mujer barbada. El padre encolerizado ante su fracaso la encierra primero, la acusa de herejía y la sentencia a morir, el culto cristiano la evoca y la representa como una santa crucificada con rasgos viriles a causa de su barba.

La Iglesia quitó del Santoral a santa Librada y a Wilgefortis por no existir evidencias, al igual que sacó a san Jorge y al dragón, y a san Cristóbal, en 1969, respetando a Librada y conservándola como ícono. La devoción por santa Librada está más acentuada al sur de Europa, las Canarias y América, donde se le tuvo por abogada de los partos difíciles, santa patrona de las mujeres estériles, protectora de las madres multíparas, pero también como abogada del corazón alegre. Santa Librada se invocaba para librarse de maridos que dan mala vida, maltratadores o borrachos y se invocaba en caso de matrimonios no deseados. En Argentina se describe todavía esta breve oración para partos de emergencia: “Santa Librada, Santa Librada, ¡que la forma de salir sea tan dulce como la entrada!”

Don Diego Ladrón de Guevara Orozco y Calderón, fue el decimotercer obispo de Quito. Llega como obispo de Panamá en 1689, donde ocupa el cargo de Capitán General de Tierra Firme y presidente de la Audiencia. Pasa a Quito en 1704 y en junio de 1710 pasa a Lima, donde ocupa hasta 1716 el cargo de virrey del Perú. Se caracterizó por tener una gran devoción por Santa Librada, desde América envía grandes sumas de dinero para institucionalizar la celebración de la fiesta de la santa mártir.

Deja testimonio de su devoción por santa Librada en su recorrido por Panamá, Quito y Lima, contribuyendo a la difusión de la devoción con imágenes escultóricas, como la talla policromada quiteña de ojos de vidrio y máscara metálica, enviada para la nueva iglesia del Convento Hospital de san Juan de Dios de Santafé, inaugurado en 1723.  En la iglesia de San Juan de Dios, la santa, acogida por los hospitalarios continua con su patrocinio a las mujeres embarazadas y con otras dificultades y su colaboración en los partos difíciles, propiedad que le atribuyen desde el siglo XII.

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Profesor asociado de la Escuela de Medicina de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la UPTC.