La Talidomida, una página negra en la Historia de la Medicina

Abel Fernando Martínez Martín | 23/06/2020 - 11:00 | Compartir:

Los historiadores de la medicina están de acuerdo en que ningún fármaco en la historia ha logrado la deprimente notoriedad que alcanzó la Talidomida en la segunda mitad del siglo XX. La Talidomida fue uno de los primeros fármacos que se reconoció como causante de malformaciones congénitas en los seres humanos y, aunque fue prohibido, hoy en día se puede comprar por internet y se sigue utilizando en varias condiciones médicas que incluyen a la lepra, el cáncer y en complicaciones infecciosas del VIH.

La Talidomida, una página negra en la Historia de la Medicina
Estatua de Allison Lapper, víctima de la Talidomida quien nació con focomelia. La monumental estatua está ubicada en Trafalgar Square, en Londres desde el 2005. La estatua, monumento del artista británico Marc Quinn, tiene 3,5 metros de altura y pesa 11,5 toneladas, fue tallada en un bloque de mármol blanco procedente de la Toscana y muestra, en todo su esplendor, a Allison Lapper, una mujer víctima de la Talidomida, discapacitada desnuda y con ocho meses de embarazo.

El químico Wilhem Kunz, en 1953, sintetizó la molécula α-N-ftalimido-glutarimida, la tristemente célebre Talidomida, palabra derivada de amida del ácido italiglutámico, trabajando para la compañía farmacéutica Ciba y para otra compañía también alemana, la Chemie Grunenthal, que fue la que asumió la comercialización del nuevo medicamento en 1954. Después de dos años de experimentación en el laboratorio con monos, ratas, conejas y perras embarazadas, la compañía presentó el fármaco ante las autoridades sanitarias alemanas describiéndolo como inocuo y carente de efectos secundarios, por lo que fue aprobado su uso en los seres humanos. Primero le buscaron propiedades antiepilépticas a la Talidomida sin encontrarlas, luego se investigó como antihistamínico para tratar alergias, sin mostrar efectos benéficos y, posteriormente, se comprobó su capacidad como sedante, presentándose como una buena alternativa a los barbitúricos. 

El 1 de octubre de 1957 se comercializó la Talidomida como medicamento para dormir con el nombre comercial de Contergan. La Talidomida fue recomendada para el tratamiento de síntomas del embarazo como insomnio, ansiedad, náuseas y vómitos. Su publicidad aseguraba su inocuidad y su uso se extendió rápidamente por 50 países de Europa, África, América y Oceanía, por lo que en 1957 se convirtió en el medicamento de elección para tratar las molestias iniciales de la gestación, llegando, a finales de la década de los 50, a ser el tercer fármaco más vendido en el mundo con 80 nombres comerciales diferentes. Se usó como hipnótico, sedante y antiemético, estaba especialmente indicada en las mujeres gestantes durante el primer trimestre del embarazo. La propaganda de la industria farmacéutica afirmaba que el medicamento era "tan inocuo como un caramelo", por lo que se vendía sin receta médica. Nadie conocía, aún, su tristemente célebre efecto teratogénico cuando se usó en madres gestantes, en los primeros meses del embarazo.

No tardó mucho tiempo en comprobarse que el efecto adverso más grave que tenía la Talidomida era la teratogenicidad. Al poco tiempo de distribuirla empezaron a reportarse los efectos teratogénicos, como defectos severos al nacimiento en niños cuyas madres habían ingerido en los primeros tres meses del embarazo Talidomida, que presentaban retardo del crecimiento fetal de las extremidades de brazos, piernas, manos y pies, es decir, focomelia, a lo que se sumaban malformaciones gastrointestinales, cardiacas, renales, ausencia de genitales, pulmón y pérdida parcial o total de la audición y la visión.

A principios de la década de los años 60, simultáneamente McBride, un obstetra australiano, y Widukind Lenz, un pediatra y genetista alemán del Hospital de la Universidad de Hamburgo, descubrieron, estudiaron y denunciaron las anomalías congénitas detectadas en series de recién nacidos cuyas madres habían sido tratadas con Talidomida en el embarazo. En 1961, tras la publicación de la carta de Lenz sobre la capacidad teratogénica de la Talidomida en la revista Lancet; esta fue retirada inicialmente del mercado alemán por Grünenthal y luego en todo el mundo entre 1961 y 1962. España fue en Europa uno de los últimos países en prohibirla oficialmente, en enero de 1963, el mismo año en que tomó la decisión Brasil.

Se calcula que, en los primeros cinco años de uso de la Talidomida en mujeres embarazadas, se registraron en todo el mundo aproximadamente 3.000 dismelias. Las consecuencias desastrosas de la talidomida son difíciles de cuantificar con exactitud, se calcula que entre 15.000 y 20.000 recién nacidos de todo el mundo sufrieron las consecuencias durante los siete años que estuvo en el mercado la Talidomida. El 40% de estos niños no llegaron a cumplir el primer año de vida y hoy sobreviven todavía 5.000 víctimas que siguen reclamando en los tribunales a la industria farmacéutica alemana Grünenthal. 

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Abel Fernando Martínez Martín
MD, Mgs y Doctor en Historia. Decano (e) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), profesor asociado de la Escuela de Medicina y director del Grupo de investigación 'Historia de la Salud en Boyacá' de la misma universidad.